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¿Qué sucede cuando la infancia realmente participa en el diseño de sus espacios?

En el post anterior se abordaban algunas particularidades de la participación infantil. No obstante, ¿existen ejemplos exitosos en este ámbito? ¿Qué beneficios sociales y educativos tiene la participación infantil?

 

Un ejemplo interesante es el taller Learn-Move-Playground que Vitoria Capresi y Barbara Pampe realizaron en El Cairo en 2012. El objetivo: mejorar las cualidades de los espacios exteriores de dos escuelas mediante el diseño de mobiliario  y el aporte de sombra vegetal. Utilizaron un método de participación que incluía a niños y profesores durante todo el proceso, desde la ideación a la construcción, con la finalidad de dar prioridad a sus necesidades y deseos y lograr una identificación significativa entre los usuarios y el diseño resultante. Uno de los beneficios que señalan las autoras es que cuando esta identificación se produce los participantes se hacen responsables del cuidado y mantenimiento del espacio además de tomar conciencia de la pluralidad de intereses y necesidades.

Al comienzo del taller, se pidió a los alumnos que hicieran un collage de un mundo imaginario en el que pudieran aprender, desplazarse y jugar (learn-move-playground). Durante la exposición de las imágenes generadas expresaban sus deseos e ideas, recogidas por los arquitectos en forma de palabras clave. Señalan las autoras la importancia de que el método de trabajo fomentara estímulos conceptuales y artísticos y de que partiera de ideas y visiones ajenas al contexto escolar para evitar ideas preconcebidas. Collages, dibujos, maquetas… pero también juegos planificados, entrevistas, cuentos o películas sirvieron como mediadores. También observaron el juego en el patio para decidir qué usos y ubicaciones eran las apropiadas. Posteriormente, los arquitectos transformaron las ideas colectivas en maquetas con las que verificar la propuesta. La participación del alumnado en el proceso de ejecución aportó altos niveles de motivación y compromiso, así como el aprendizaje de técnicas constructivas y de jardinería. 1

Otro ejemplo destacado fue el llevado a cabo por la cooperativa noruega de arquitectos TYIN  en el diseño de un espacio de juego y centro comunitario en Bangkok  (Klong Toey Community Lantern, 2009-2011). Este proyecto se inserta en un entorno con fuertes problemáticas sociales. La forma de incorporar a niñas y niños en el proceso fue también a través de métodos indirectos. Primero les preguntaron qué espacio les gustaba más de sus casas. Fue así como se hizo evidente que la sombra era un lujo y por tanto una prioridad en el diseño. Después le pidieron a los participantes que aportaran algún objeto que no usaran y del que les gustaría hablar. Una de las participantes trajo diferentes piezas de vidrio. La reflexión sobre la reutilización de esas piezas y su conversión en luces suspendidas fue la génesis conceptual del proyecto, que empezó a denominarse Latern (linterna). Diferentes lámparas mantienen el lugar bien iluminado de noche y son una metáfora del espacio protector que reúne y acoge a sus habitantes del mismo modo que una linterna envuelve la luz. Finalmente los dibujos de los niños fueron una inspiración para que los diseñadores rodearan el espacio central con una construcción abierta de dos plantas en la que poder sentarse, columpiarse, trepar, interpretar o reunirse 2

¿Por qué podemos decir que la participación infantil en estos casos fue exitosa? Porque su incorporación resultó decisiva en el proceso de diseño y aportó un beneficio recíproco. De cara a los espacios intervenidos generó la identificación de los usuarios (de cualquier edad) con el espacio y el compromiso de su cuidado dentro de una sostenibilidad social. De cara a las niñas y niños que participaron una enriquecedora educación acerca de temas tan diversos como la creatividad, la inclusión, la corresponsabilidad sobre el espacio común, la construcción o la importancia de generar comunidad a través del diálogo y los proyectos compartidos.

¿Queremos en nuestras ciudades habitantes responsables y comprometidos con su entorno? Incorporemos y eduquemos entonces realmente a la infancia en la participación.

Autor:
Es arquitecta por la ETSA de Sevilla (2003) y Máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico (2008). Primer premio por su fin de carrera en la XXI Edición del Premio Dragados. Se forma en el estudio de Ricardo Alario, con quien comparte actualmente actividad profesional . En 2011 funda junto a Tibisay Cañas, Laura Organvídez, Ana Parejo y Sara Parrilla cuartocreciente arquitectura, una iniciativa creada con el objetivo de mejorar los tres espacios principales en los que se desarrolla la niñez (casa, escuela y ciudad) a través de la investigación, los talleres de arquitectura, la realización de proyectos y el diseño de objetos. Actualmente desarrolla un tesis sobre el espacio de juego exterior en la infancia, dirigida por Ángel Martínez García-Posada. Ha escrito y presentado diversas comunicaciones sobre el playground y el juego del niño en la ciudad.

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