Palimpsesto (epílogo)

En tiempos de escasez material, los escribas y cartógrafos aprovechaban los materiales nobles de los pergaminos, conscientes del esfuerzo en su elaboración, trazando una y otra vez sobre ellos la realidad que debían representar. Así, el soporte se volvía un testigo material y silencioso de la evolución de lo representado. Capas y capas de información se superponían sobre un mismo recorte de piel animal o de elaboradas fibras vegetales. Hoy en día, donde la acumulación y disponibilidad material nos ahoga en una atmósfera tóxica, parece innecesario este ejercicio de elaboración y reelaboración. Tal vez debamos imaginar la palabra palimpsesto de otro modo para traerla a nuestro presente, donde la superposición y la coexistencia de discursos, trazos y visiones ya no tiene lugar sobre un soporte físico sino digital. Donde, a golpe de hipervínculo, cualquier persona interesada puede recorrer el tiempo aplanado sobre la pantalla del ordenador. Una pantalla que devuelve a la vida los diferentes textos, etapas y épocas de un portal web, como este, que atesora, en su ínfimo espesor, más de una década de reflexiones en torno a la arquitectura contemporánea y el espacio que nos rodea. Lo importante de un palimpsesto no es tanto la visión nítida de cada instante sino las fricciones, fantasmas y trazas surgidas de un redibujar constante en torno a una misma idea. 

En los dos años transcurridos desde la publicación del primer texto de esta etapa editorial, acontecimientos de todo tipo, televisados y retransmitidos en tiempo real, han seguido poniendo a prueba nuestro optimismo y nuestra esperanza. Algunas guerras se han recrudecido, el derecho y los acuerdos internacionales parecen inservibles frente a los intereses extractivos y coloniales, la crisis del acceso a la vivienda parece más cruda que nunca y el incierto futuro climático —manifestado a través de cada vez más inesperados y violentos eventos— cuestiona de forma más evidente nuestros hábitos culturales y nuestras prácticas materiales. Pese a la cabezonería de muches, estas luchas interpelan directamente a la práctica espacial, sus mecanismos y campos de intervención.

Nuevas coordenadas se planteó desde una búsqueda, unas preguntas que no eran, para nada, retóricas, sino sinceras, —hasta cierto punto— personales y —quizás también— generacionales. ¿Cómo orientarnos en un presente incierto, atravesado por múltiples procesos y violencias de todo tipo? ¿Cómo rearticular las herramientas y la agencia de una práctica espacial que sentimos, al mismo tiempo, abierta a la emergencia de nuevas sensibilidades y compromisos, pero sobre la que se arroja la sombra de nuevos reaccionarismos, estrecheces y repliegues? ¿Cómo recuperar la esperanza sin caer en la complacencia ni en la celebración acrítica?

Trazando de nuevo analogías con la cartografía, la propuesta no buscaba directamente la claridad proporcionada por una brújula, sino un marco de referencia en el que situarse y orientarse, pistas y señales, puntos de referencia, triangulación y anclaje con los que trazar un mapa o, al menos, un suerte de cuaderno de bitácora que, semanalmente, fuese recogiendo observaciones, historias y apuntes del viaje. Estas se han organizado en seis bloques —más uno especial, dedicado al deseo— que, sin una pretensión taxonómica, ofrecen un panorama disperso de sujetos, objetos y mecanismos que pueden participar de los campos de operación de lo espacial: formatos, usuarias, territorios, tiempos, escalas y atmósferas.

Lo ha pretendido hacer desde el centro de la producción espacial, pero también en sus contactos con otros campos de intervención —el arte, la investigación o el pensamiento crítico— que la pudiesen cuestionar con una mirada renovada y afilada. Y buscaba, a la vez, revisar o actualizar el propio formato de blog, un medio que —de nuevo, generacionalmente— nos acompañó en el oscuro periodo que sucedió a la crisis financiera de 2008. Su naturaleza democratizó el acceso a debates críticos, rompiendo barreras expertas y rebelándose contra la lentitud de otros formatos, pero seguramente merece la pena revisitar su pertinencia o su carácter en el contexto de las redes sociales y sus dificultades críticas, la cultura hipervisual y un escenario en el que los medios prefieren el publirreportaje al aparato crítico. La inclusión de formatos más allá de los textuales para incorporar, progresivamente, piezas aurales —las conversaciones en formato podcast— y audiovisuales —los videoensayos que cierran cada bloque—, perseguía, además, responder a un escenario en el que nuestra atención, como propone Claire Bishop, puede, además, parecer trastornada por la adicción a Tiktok, la dopamina y nuestra cada vez más reducida paciencia. 

Los sesenta y nueve textos, doce episodios y seis videoensayos de esta etapa editorial han buscado construir un pequeño repertorio de herramientas con el que responder a algunas de las urgencias de su tiempo. Conscientes de las limitaciones y del alcance que este espacio pueda tener, queremos agradecer las visiones de las más de ochenta voces que nos han acompañado como autoras, y las muchas que lo habrán hecho como lectoras, quienes nos han ayudado en este intento de vislumbrar (y tocar) tierra, así como trazar los ejes de una posible nueva cartografía que nos sirva como herramienta de posicionamiento y orientación.

Por:
Bartlebooth es una plataforma de edición e investigación que examina la práctica espacial contemporánea, fundada en 2013 y desarrollada en la actualidad por Antonio Giráldez López y Pablo Ibáñez Ferrera. Bartlebooth ha sido expuesto y reconocido en diferentes espacios y contextos. Ha sido premiado en la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo BIAU (2019, 2022), en la Muestra de Investigación de la XIV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo (2018), el Foro Arquia/Próxima “Prácticas Relevantes” (2018), con el Premio Arquia/Innova, y seleccionado en los Premis FAD de Pensamiento y Crítica (2016, 2019). Ha sido expuesto en espacios y contextos como el Pabellón Español en la 16ª Bienal de Venecia (2018), el Pabellón Portugués en la 17ª Bienal de Venecia (2021), el Het Nieuwe Instituut de Rotterdam y el Netherlands Institute for Sound and Vision de Hilversum (Países Bajos), la Porto Design Biennale (Portugal), la Bienal de Pensamiento de Barcelona, el Museo de Arquitectura y Diseño MAO de Ljubljana (Eslovenia), Museo Reina Sofía, Matadero (Madrid), la Architectural Association (Reino Unido) o The Berlage (Países Bajos), entre otros.

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