Optimismo referencial

“Dancing Baby”, “Baby Cha-Cha”, o “The Oogachacka Baby”, es una animación en 3D de un bebé bailando.

Optimismo referencial
Frente a este contexto fructífero de la construcción de un nuevo imaginario – a causa de la velocidad que el cambio del mundo asume –, y de acuerdo con una cierta centralización de la discusión – que coincide con una angustia por la decadencia de la civilización occidental – esta reflexión propone una catarsis sobre los elementos, disciplinas y territorios que construyen una dialéctica que podrá predecir, quizás no el fin del mundo, pero el comienzo de una nueva etapa da la historia de la arquitectura. La estructura de reflexión sobre el apocalipsis se presenta de acuerdo con la construcción de tres arqueologías temáticas referenciales: materia (agua, fuego, aire, tierra), conocimiento (tecnología, ecología, economía, sociología) y territorio (urbano, rural, periférico, extraterrestre).

Materia
Para la mayoría, la dimensión del humanismo está precisamente en la creencia del progreso. Sin embargo, una de las principales consecuencias del éxito de la evolución del Hombre ha sido la destrucción del mundo natural. La devastación ecológica coincide con la evolución de nuestra especie y son pocos los que todavía resisten a una relación de equilibrio con la Tierra y con sus elementos. Pero, como todos los demás animales, el hombre también tiene la capacidad de adaptarse a las limitaciones del medio ambiente.
Si acaso todavía estamos a tiempo de ser revolucionarios, también lo estaremos de construir el furor de cambiar la forma de cómo nos relacionamos con los elementos naturales del futuro. Quizás los nuevos saberes científicos y el conocimiento humano crezcan y sean altamente inventivos, permitiéndonos capacitar una lejana estratosfera de recursos que nos permitan desarrollarnos. Quizás esa sea la única forma de moldearnos en un futuro alejado de lo inevitable. Se requieren para este ejercicio de catarsis teorías, comportamientos e hipótesis impulsoras de ingenio y transformación de ecosistemas globales, considerando la especificidad del conocimiento de la materia e de sus elementos: el agua, el fuego, el aire y la tierra.

Conocimiento
En una sociedad que se siente constantemente al borde del precipicio, donde la ciudad ve su papel reforzado hacia la ecología del miedo, las catástrofes ya no solo se asoman, sino que se comunican a través de un nuevo medidor de tiempo – el de la información – para millones de espectadores celosos de ser los primeros en conocer el museo viviente de la destrucción que el progreso tecnológico parece estar creando. Observemos las alteraciones climáticas y planteemos el impacto en la lucha contra la pobreza, los derechos humanos, la desigualdad. Convoquemos la estimulación de respuestas al riesgo de descontentamiento frente al previsible aumento de movimientos nacionalistas, racistas y xenófobos. Percibamos como todas estas cuestiones forman parte de un entendimiento transdisciplinar de la arquitectura.
 Se convocan para esta catarsis escenarios de evolución de las disciplinas definidoras del mundo tal y como lo conocemos: la tecnología, la ecología, la economía y la sociología.

Territorio
Independientemente de cuál sea la dimensión del progreso, los escenarios puede que no estén tan alejados de aquellos de la ciencia-ficción – tan tecnológicos como asumidos por la periferia suburbana árida. Es importante buscar nuevos rasgos de la arquitectura y de la ciudad, o una descripción de estos escenarios y de las nuevas formas arquitectónicas. Es inevitable perseguir nuevas ideas de felicidad rural, de desagregación geográfica, de fronteras, de organizaciones espaciales, de abstracción, de comunidades artificiales, de conformación física del territorio, de atmosfera claustrofóbica, de modelado salvaje, de inversión del arquetipo, de desechos de la posmodernidad, de no-lugares, de humanidad sin tiempo o espacio. Se convocan para esta catarsis los descriptores de los territorios de la contemporaneidad: lo urbano, lo rural, lo periférico y lo extraterrestre.

Asi que, seamos optimistas. O ni siquiera la curiosidad nos distinguirá de los robots.


Texto traduzido por Inês Veiga. El texto original de la autora es en portugués.
Autor:
Fundadora do atelier Andreia Garcia Architectural Affairs, tem-se especializado na disseminação da arquitetura através da prática curatorial. Doutorada pela FAUL, recebeu o Prémio Professor Manuel Tainha. É cofundadora da Galeria de Arquitectura.

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