Entrevista con BUREAUPERRET, Chanoz-Chatenay, Francia
GP: Gabrielle Perret | AP: Alex Perret
Si miráis atrás, desde vuestros estudios y la fundación de vuestro despacho hace algo más de tres años, ¿qué cambios habéis percibido en el ámbito de la arquitectura?
GP: Es una tendencia reciente, pero aquí en París hay ahora muchos más arquitectos de los que solía haber. Creo que es parte de un cambio más amplio en la disciplina. Una razón podría ser la creciente conciencia sobre la crisis medioambiental, pero también ha habido un cambio en cómo se enseña la arquitectura. Los arquitectos más jóvenes son más conscientes de estas problemáticas y quieren enfocar la práctica de una forma distinta. A menudo no encuentran espacio para ello en estudios tradicionales, por lo que emprenden sus propios estudios.
En los últimos diez años también ha habido un cambio importante en la misma profesión. Solía estar predominantemente en manos de hombres, pero actualmente, en torno al 70% de los estudiantes de arquitectura son mujeres. No es exactamente una revolución, pero sí un cambio significativo que ha tenido un impacto en la profesión.
AP: También está ocurriendo un cambio en cómo vemos el trabajo y la vida. En la escuela se nos enseñó a dedicarnos por completo a la arquitectura, trabajando muchas horas, pero con el tiempo nos dimos cuenta de que queríamos hacer las cosas de otra manera. Para muchos, abrir nuestros propios estudios fue la mejor manera de que esto ocurriera.
¿Y cómo pensáis que estas condiciones os han influido a la hora de hacerlo?
AP: Los estudios más longevos y consagrados a menudo no han adaptado sus estructuras, así que si quieres algo diferente, tienes que crearlo tú mismo. Esto explica en parte la proliferación de estudios emergentes. Lo mismo ocurre con la crisis medioambiental: es más sencillo para los nuevos estudios adoptar enfoques sostenibles desde el inicio, mientras que estudios más establecidos pueden encontrar más dificultades para cambiar sus maneras de trabajar.
¿Cómo habéis llegado a este punto, cómo fue el proceso de establecer vuestra práctica?
GP: Me gradué en la Escuela de Arquitectura de Versalles y pasé un año en Palermo haciendo un Erasmus. Después trabajé en algunos estudios, principalmente en Parc Architectes, donde me especialicé en concursos y dirigí un equipo de diseño de concepto. Más tarde, trabajé en Sou Fujimoto en París, pero hacia el final de esta experiencia supe que quería hacer algo distinto. Esta revelación coincidió con la crisis del COVID, con lo que empecé a trabajar de freelance con un pequeño estudio, DEPEYRE MORAND. Fue una muy buena experiencia, y me permitió iniciar mis propios proyectos. Durante esta época, Alex y yo empezamos a colaborar, y en torno a un año después, empezamos oficialmente a trabajar juntos. En paralelo, he estado enseñando durante cinco años, primero en Versalles y ahora en Saint-Étienne.
AP: Yo estudié en Lyon y permanecí allí durante toda mi formación antes de mudarme a Barcelona, en plena crisis económica. Por casualidad encontré una pequeña oficina, Liebman Villavecchia Arquitectos, dirigida por Eileen Liebman y Fernando Villavecchia, una pareja con mucha experiencia. Trabajar con ellos fue como continuar y ampliar mi formación. Su estudio está bien organizado y se centra en la transformación, reforma y rehabilitación. Fue mi primer contacto con este tipo de trabajo, y aunque más tarde tuve que trasladarlo al contexto francés, aprendí no solo cuestiones técnicas, sino una forma de pensar, observar y trabajar con estructuras existentes. Su atención al detalle y la construcción me enseñó a preocuparme por cada elemento del proyecto. Pasé un año dibujando casi exclusivamente a escala 1:50 o 1:20, lo que me ayudó a desarrollar precisión, y su consejo dejó una impresión duradera en mí que recuerdo cuando me tengo que enfrentar a nuevos retos.
Después me incorporé al equipo de Parc, donde conocí a Gabrielle en 2016, durante un concurso en Papeete, Tahití. Estuve allí unos cuatro meses, durante los que nos dimos cuenta de que trabajábamos bien juntos. Años más tarde, después de un año trabajando en nuestros propios proyectos en paralelo y compartiendo ideas constantemente, decidimos fundar nuestro estudio juntos oficialmente en 2022.
GP: Curiosamente, la decisión de empezar nuestro estudio está vinculada a Tahití. Cuando estaba en Parc tenía que haber ido allí como parte del concurso, pero el viaje se canceló por el COVID. Guardé el billete de avión, y dos años más tarde Alex y yo decidimos hacer el viaje juntos. Volviendo de Tahití, tuvimos mucho tiempo de hablar de nuestro futuro, y decidimos montar el estudio oficialmente.
¿Qué tipo de proyectos desarrollasteis durante esos primeros años?
AP: Nuestro primer proyecto real juntos fue la ampliación de la cubierta de una casa de playa en Normandía, al que llamamos LOULOU. Era un proyecto familiar: la tía de Gabrielle era la clienta, y era una pequeña casa de vacaciones de los años veinte que ella había conocido desde niña. El programa era sencillo, pero la casa no estaba en buenas condiciones, casi en ruinas. Aun así, nos encantó su carácter y queríamos preservarlo.
GP: Éramos probablemente los únicos que queríamos mantener la casa. Los constructores querían demolerla, pero no era viable, ya que no podríamos volver a construir los mismos metros cuadrados, así que convencimos a todo el mundo de mantenerla.
AP: Estructuralmente, fue un reto. La casa no encajaba en el estilo típico de la zona, y queríamos que la ampliación hablara de su carácter único en lugar de imitar a la arquitectura de alrededor. Trabajamos con materiales relacionados con la estructura original, usando una capa moderna que jugaba con los detalles existentes… Durante la obra descubrimos un sótano oculto, lo que nos obligó a adaptar nuestros planos. Fue un ejercicio de resolución de problemas, trabajando con ingenieros y con el equipo de construcción, revisando dibujos sobre la marcha mientras intentábamos mantener la línea nuestra visión inicial.
GP: Este proyecto nos enseñó mucho. Empezamos a desarrollar nuestras herramientas: haciendo levantamientos detallados, creando diagnósticos, y organizando todo en Archicad. Fue un proceso largo para una casa tan pequeña, pero realmente nos ayudó a establecer nuestros métodos, y nos enseñó cómo manejar retos como la crisis en el precio de los materiales.
Contadnos más sobre estos métodos, ¿consideráis el patrimonio como idea fundamental de vuestro estudio?
AP: Cada uno de nuestros proyectos busca reunir patrimonio, materiales y la dimensión estética del diseño en una síntesis cuidadosa. Para mí, el patrimonio trata sobre lo que colectivamente escogemos transmitir. Lo que, como sociedad, decidimos preservar, poner en valor, y dejar a las siguientes generaciones. No se limita a edificios antiguos o materiales caros; es lo material y lo inmaterial al mismo tiempo. Tratamos cada proyecto con el mismo cuidado que dedicaríamos a un monumento histórico. Este foco en lo existente es la base de cómo diseñamos y construimos alrededor de ello. Para diagnosticar, trabajamos en dos fases: en obra y en el estudio. En obra, comprendemos cómo se ha construido y cómo se conectan las diferentes partes. Dibujamos, medimos y evaluamos su estado, identificando patologías y puntos débiles. Esto nos ayuda a decidir dónde actuar y qué preservar.
GP: En el estudio investigamos archivos, planos antiguos y fotografías. A Alex le encanta pasarse horas en los archivos, descubriendo planos hechos a mano, o detalles inesperados.
AP: Este trabajo es esencial para no pasar por alto detalles críticos. Comprender la historia del edificio puede cambiar completamente cómo te enfrentas a una intervención.
GP: El trabajo en obra y en la oficina se nutren el uno del otro. Cuando comienza la construcción, todo se pone a prueba y siempre hay sorpresas que obligan a adaptarse.
¿Podríais compartir algún proyecto en el que esto haya sido especialmente relevante?
AP: Un proyecto que destaca para nosotros es la Villa Hefferlin, diseñada por André Lurçat. En los archivos encontramos fotos de su construcción, donde vimos su esqueleto de hormigón y mampostería básica, diferente a la fantasía del movimiento moderno de hormigón puro.
GP: Además, descubrimos que la casa había sido alterada considerablemente a lo largo de los años, con reformas interiores que no se correspondían con la estética moderna original.
AP: La investigación nos permitió identificar que la principal cualidad de la casa era su distribución espacial y la promenade arquitectónica prevista por André Lurçat, que había desaparecido tras sucesivas intervenciones. Cuando trabajamos con edificios existentes, nos centramos en su carácter inherente.
GP: El encargo de restaurar las terrazas nos dio la oportunidad de recuperar esa cualidad, a mismo tiempo haciendo visibles los cambios en la casa.
¿Hay algún otro principio que consideréis central a vuestra práctica?
AP: Pensamos que el léxico que utilizamos es importante. En Barcelona descubrí la palabra “reformar”, un concepto que no existe realmente en francés. Cuando empezamos un proyecto, tenemos que definir lo que estamos haciendo: ¿renovar, reformar, rehabilitar, ampliar? Si no se aclara desde el principio, el proyecto no funciona y se cometen errores. Redescubrir un término significa redescubrir su potencial de cara al diseño. Cultivar el vocabulario cultiva la imaginación a la hora de diseñar. Cuando tienes la palabra exacta que necesitas, es como un tesoro: no hay que inventar nada, solo encontrar la palabra correcta. Para nosotros, mantener esta relación entre vocabulario y diseño es esencial.
Entrevista realizada en inglés por Gianpiero Venturini
Traducción y adaptación al español: Marta Hervás Oroza
Retrato autores: Antoine Omerin
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