Últimos posts
Tema - arquitectura - niños/as
Tema - Competencias
Tema - diseño
Tema - entornos de arquitectura

Maquetas, de la casa de muñecas a los dioramas de Glessner

 “La habitación roja”, diorama de Frances Glessner Lee. Fuente: Wikipedia

El arte de la reproducción en miniatura va más allá del simple fetiche por la reducción de escala de objetos o la divagación lúdica y adquiere la importancia utilitaria de la maqueta en el campo de la arquitectura y del diorama en la medicina forense.

 

La maqueta en arquitectura es un arte utilitario, un instrumento. Algunas de las primeras producciones de maquetas se remontan a los siglos XV y XVI con la construcción de la cúpula de la Catedral de Florencia y el proyecto de la Basílica de San Pietro en Roma. Fuera de la práctica arquitectónica, la reproducción en miniatura tuvo en la casa de muñecas una forma de expresión. Estas casas no eran juguetes sino objetos de culto para adultos pertenecientes a la burguesía de las sociedades del siglo XVII, y una actividad lúdica relegada sobre todo a las mujeres. Luego de la revolución Industrial y con la producción en masa del siglo XIX, las “baby house” o casas de muñecas se convierten en juguetes para infantes.

 

La maqueta en la disciplina arquitectónica permite explorar y resolver cuestiones espaciales, técnicas y constructivas de un proyecto, además de ser un importante medio para mostrar y explicar las intenciones del mismo. En otras especialidades como la medicina forense, la maqueta tuvo una importante función como instrumento para el análisis y comprensión de los hechos en una escena del crimen. En este campo fue pionera Frances Glessner Lee, una médica forense que revolucionó el estudio y la práctica de la criminalística con sus dioramas.

 

La historia de la vida de Frances Glessner se enmarca en la sociedad burguesa estadounidense de finales del siglo XIX y mediados del XX, donde el papel de la mujer está fuertemente relegado a las tareas del hogar. Su deseo de estudiar medicina fue inicialmente truncado por los tabúes familiares que recayeron sobre ella por ser mujer, lo que la obliga a refugiarse en su hobby predilecto, la construcción de casas de muñecas. Con el tiempo consigue su objetivo de estudiar medicina forense, profesión en la que también aplica la habilidad artesana de construir objetos a escalas reducidas para la elaboración de dioramas. Los dioramas son representaciones de escenarios, o bien, maquetas. En aquella época, los estudios criminalísticos no eran tan avanzados y se topaban con el problema de que los propios detectives contaminaban pruebas y modificaban las escenas del crimen. La necesidad de corregir estos errores motivaron a Frances a desarrollar nuevas técnicas de análisis y para esto se valió de maquetas para estudiar las escenas del crimen (dioramas). Así conseguía reconstruir con detalle un hecho, el espacio arquitectónico, el mobiliario y todos los elementos que conformaban la escena de un crimen.

 

El trabajo de Frances Glessner marcó una referencia en el ámbito de la medicina forense y la criminalística. Además, con sus modelos consiguió transformar un hobby encuadrado en el género, en lo lúdico, banal o fetichista en un instrumento al servicio de la sociedad. Sus dioramas representan el potencial de las maquetas en ámbitos distintos de la arquitectura en los que, sin embrago, está presente.

 

 

Autor:
Arquitecta con especialización en urbanismo, paisaje y edición editorial. Después de trabajar en distintos estudios de arquitectura me desempeño de forma independiente. Me dedico a la investigación en el campo de lo urbano, la ciudad, la movilidad, el espacio público, el paisaje y lo social; todos estos son algunos de los temas sobre los que escribo. Colaboro como divulgadora en medios digitales; soy co-editora en la plataforma Urban Living Lab y corresponsal en La Ciudad Viva y en Arquitasa. Registro mis reflexiones en mi blog y comparto en twitter como @gaudi_no

Deja un comentario

Tu correo no se va a publicar.

Últimos posts