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Todas las palabras que han sido espiradas

 

Apuntes realizados por la autora en Plaza Víctor Pérez, Tenerife.

Si al llegar a obra encuentras que el acero corrugado se ha oxidado la contrata tiene que devolverlo, las bajas en un concurso con la administración se hacen al 20%, no se pueden poner partidas a cero, el 70% de los honorarios por la redacción del proyecto y el 30% por la dirección de obra, el mayor porcentaje se cobra al firmar el contrato de redacción del proyecto y el resto a la entrega del proyecto, pleine terre, antes de empezar pide el informe urbanístico, el sectorial y una nota simple, no olvides que los taburetes que son lo contrario a las gradas, revisa bien el PEM , vela por el equilibrio estático y trazabilidad de los materiales, entre la eficiencia de la producción industrializada y el despertar de ese algo que se estimula ante lo artesanal, la propietaria tiene dos años de gracia para tramitar la reclamación de las garantías de la LOE, terrain vague, que la luz entre de forma indirecta, saca las texturas históricas, L<3,00m P<10% L>6,00m P<8%, vela por que se cumpla, uno puede imaginarse las raíces de los árboles atendiendo a su copa, mejor atonillar que soldar, ¿intervienes dejándolo como un paciente vegetativo, sin matarlo ni reanimarlo?, no hay que tener horror vacui, puedes firmar todos los proyectos excepto el de telecomunicaciones, te toca redactar tanto la evaluación del impacto ecológico como la exención de la misma, un edificio tarda en asentarse, si el promotor autoriza modificación de precios firmará junto al contratista y el arquitecto el acta, «se acompaña» a continuación, «se adjunta» en documento anexo, intervención taxidermiaa que deje el inmueble “más vivo después de la muerte”, cul de sac, ________ o equivalente, «días» quiere decir días hábiles, (…).

 

Venus de Milo’s guts, octubre de 2017. Fotomontaje digital de la autora, sobre fotografía de autoría desconocida.

La sonoridad de estas palabras retumba en mi memoria, proveniente de las gargantas de profesionales de la arquitectura; palabras que cogen impulso en el estómago estrujado por sus entrañas, apuntes cogidos al vuelo en la mesa de un bar, garabateados en un cuaderno en una clase, más a modo de pinturas de Atapuerca que por volverlos a leer.

Yo aún, no he traído nada a este mundo a parte de mi opinión, esponja que empieza a gotear: recuerda que esto no se hace por amor al arte, el amor es lo único que debe seguir ese modus operandi, hay que poner bancos con respaldo a la sombra en el espacio público, ¡Brava, Carmen! Recetas o prescripciones que escucho salir de mi boca.

Hay que ubicarse en el punto donde se disfrute de la termodinámica perfecta, hay que generarlo, si pasas la mano por el fuego durante un segundo no te quemas, despierta la consciencia de estar en el lugar, que el ser humano sienta la gravedad, la apreciación de las distintas “especies de espacios”, la mejor sombra huele a a higo o parral, la mejor sombra está viva, recuerda los placeres de la vida, no dejes que fragüen dentro de tí que te petrificas como arquitecto, tamiza, no apoyes los pilares de madera contra el suelo que te empenas¹, recupera la permeabilidad del suelo, los garbanzos no crecen en tarros, mírale las manos a Chillida, bebe agua, alguna vez hay que quitarse las botas en el zaguán de Scarpa, engarza lo artesanal en lo industrializado, a ver si alguien nos trae algo de donde Maruja Mallo.

Que bueno será volver a hablarnos peinando canas. Algún día me escucharé: aquí se permite el baile entre materiales con distinto coeficiente de dilatación, en la puesta de bandera que ondee un lienzo, descansa, a la entrega de llaves que siempre se encuentren una planta en el interior, cuando entregues el libro del edificio lleva también una botella de vino, pásate luego por casa.

Me acuerdo de todas las que respiraron antes que nosotros, me salen por la boca

todas las palabras que han sido espiradas

Es sábado nueve de octubre de dos mil veintiuno, escribo desde el balcón. Al pasar el dedo por la baranda recojo cenizas del Tajogaite, en proa se recorta el Atlántico al final de la calle.

(1) empenarse. Academia Canaria de la Lengua (2010). Dicionario básico de canarismos

1. prnl Torcerse o encorvarse la madera perdiendo la superficie plana y recta. Al mojarse, se empenó el tablón de la entrada.

2. prnl Or. Derrengarse una persona por efecto de un esfuerzo excesivo, lumbago, reuma o cualquier otro mal. Después del accidente, camina todo empenado.

 

Notas de página
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Autora:
(Tenerife,1991) Tras graduarse en la ETSAM, trabajó proyectando en Budapest. Disfruta de la vuelta a su insularidad, donde continúa su formación y colabora en distintos proyectos vinculados al patrimonio y paisaje.

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