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joan vergara

No son solo los honorarios (números gordos)

fotógrafo: Michael Longmire en Unsplash

Cuando hablo de calcular honorarios con estudios de arquitectura me encuentro frecuentemente con un problema: no tienen un mínimo control financiero.

Es habitual que no sepan si ganan o pierden en cada proyecto, si han dado pérdidas o beneficios durante el año o cuánto deben facturar para seguir en pie.

Muchas veces consideran rentable un proyecto simplemente si los honorarios superan sus gastos variables (copistería, visado, asesoramientos…), como si el tiempo no valiera nada.

Y más.

Es un problema grave porque impide tener visión financiera sobre el estudio y, por lo tanto, no se puede mejorar. La caja disminuye poco a poco y nadie sabe por qué ni qué hacer para evitarlo.

 

 

Un número gordo

Con un número gordo puedes estimar (repito, estimar) la cantidad H que necesitarás facturar durante el año para empatar, es decir, para no entrar en pérdidas.

Se puede hacer aplicando el método de la cuenta de la vieja:

H = 0’3H + F + I

Siendo:

  • F tus costes fijos anuales. Los que te caen mes a mes sólo por existir. Por ejemplo, los sueldos (incluso si trabajas en solitario debes asignarte una cantidad), alquileres, marketing o amortizaciones (el coste de ordenadores, licencias, mobiliario, etc., repartido en años sucesivos).
  • 0’3H los costes variables medios que tienen tus proyectos expresados como una fracción de tus honorarios (que no tiene que ser necesariamente 0’3). El cálculo de estructura, el DRO…
  • I tus gastos financieros. Los intereses de la deuda que tengas.

 

 

Lo que te dicen los números

Si estimas esta H, en cualquier momento podrás ver si vas bien o no. Por ejemplo, a mitad de año deberías haber generado ya 0’5H, si no te tocará espabilar.

Para llegar a esa H puedes estimar si necesitas hacer 8 unifamiliares de radio R o 2 promociones tamaño X.

Si particularizas el análisis a cada proyecto sabrás si ganas o pierdes en cada uno, cuáles son rentables y cuáles no merecen la pena, o dónde está el suelo de tus honorarios para no entrar en pérdidas cuando ofertes.

Y si además llevas un control verdaderamente profesional de tus finanzas, tendrás más información para saber si te conviene endeudarte, previsiones de caja, beneficios a final de año y mucho más.

 

Profesionalizar las finanzas (números finos)

Estos números gordos no se acercan al potencial que tiene una buena dirección financiera.

El que he puesto aquí es una estimación rápida y fácil de obtener, pero lo recomendable es trabajar con mayor exactitud.

Es como hacer unas estimaciones para encajar la estructura y saber cómo va a funcionar, pero luego hay que calcularla.

De hecho, mi recomendación es que en cuanto puedas profesionalices el control de tus finanzas y dispongas de estados financieros (balances, cuentas de resultados…) y herramientas de contabilidad analítica (para saber qué ocurre en cada proyecto).

Aun así, a veces no es posible. Mientras eso ocurra, pon al menos los mecanismos básicos para llevar un mínimo control (aunque sean números gordos) y preocúpate por las finanzas. Te ayudará a tener mejores resultados.

Autor:
Arquitecto, consultor y coach. Cerebro muy amarillo. Wagneriano y fanático del rugby y el Taichí. Ayudando desde ARQcoaching a profesionales de la arquitectura a conseguir más y mejores encargos o un empleo y a gestionar su trabajo con efectividad.

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