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Miren León

Diseño para el desmontaje: la clave para una construcción circular

Kinderkunsthaus en Rotterdam, Villa Zebra, XX-architekten. Fotografía de Ger van der Vlugt

Cuando pensamos en edificios desmontables, probablemente nos vienen a la cabeza ejemplos de arquitectura efímera tales como pabellones para exposiciones, stands, instalaciones artísticas, etc. En estos casos tenemos muy interiorizado que debemos diseñar edificios de este tipo porque se plantean para un uso limitado en el tiempo, pero ¿por qué no aplicamos estos principios a edificios con un ciclo de vida más largo?

El Diseño para el Desmontaje (DfD, Design for Disassembly) es uno de los seis principios base del movimiento Built Positive, y de la economía circular. Consiste en diseñar edificios y productos con la intención de recuperar los materiales al final de su ciclo de vida, de forma fácil y rentable, para mantener su valor y poder reutilizarlos o reciclarlos posteriormente. Aunque pueda parecer algo novedoso, en realidad no lo es tanto. Prácticamente todos nosotros hemos pasado incontables horas construyendo y deconstruyendo todo tipo de cosas con piezas de Lego y Meccano. Incluso para algunas personas, como servidora, han derivado en vocación constructiva, casi sin notarlo. Lo que sí que es más nuevo es aplicarlo a la edificación, o ¿no?

Hace ya muchos años que los nómadas de Mongolia viven en yurtas hechas con estructuras de madera y envolventes de tela y lana de yak, que pueden ser desmontadas en un par de horas y trasladadas distancias superiores a 50 km en un camión para ser montadas en el mismo lapso de tiempo, cual mueble de Ikea. Aunque las yurtas actuales han evolucionado mucho, los primeros ejemplos datan de la Edad Media, lo que muestra que ya entonces se aplicaban los principios del DfD.

Los principios del diseño para el desmontaje se basan en construir edificios con conexiones preferentemente estandarizadas, que sean mecánicas, reversibles, de fácil acceso y que no utilicen resinas ni adhesivos. Además, se debe emplear la menor cantidad de materiales posible y tratar, siempre que se pueda, de que sean de base biológica, ya que son más sencillos de reciclar y recuperar. De este modo, todos los materiales se pueden separar al final de la vida útil del edificio, y ser reutilizados o reciclados. Para ello son muy útiles los conceptos de Shearing Layers y Material Passport, que permiten que los materiales sean accesibles, identificables y cuantificables, de manera que se facilite su procesado al final de la vida útil del edificio. Es importante también evitar elementos incrustados en otros y usar componentes que sean fáciles de limpiar y mantener, lo que alarga su vida útil.  Finalmente, es interesante elaborar tanto planos de construcción del edificio como una guía de desmontaje del mismo, para llegado el caso, proceder al desmontaje sin ninguna dificultad.

Un buen ejemplo de diseño para el desmontaje es Villa Zebra, de XX architecten, también llamado Children’s Hall of Art de Rotterdam. En aproximadamente diez años este edificio ha reutilizado sus componentes para pasar de ser un espacio cultural para niños a transformarse en Villa Nutcraker, una escuela temporal en Hoogvliet y posteriormente en Villa Camera, tres construcciones que comprenden una escuela de artistas, un colegio y una oficina. Una especie de Meccano gigante que demuestra que, si se tiene en cuenta desde el principio, podemos reencarnar nuestros edificios en diversas formas, usos y lugares sin excesivo esfuerzo, revalorizándolos en cada reencarnación.Otros ejemplos como F87 Efficiency House Plus en Berlín, de Werner Sobek, prueban también que el reto de ser desmontable y sostenible es alcanzable, incluso generando energía y consiguiendo un balance energético positivo.

Estos edificios muestran que ya podemos aplicar el diseño para el desmontaje en todo tipo de proyectos, no solamente en los efímeros. Puede parecer complicado e inalcanzable aún, pero es posible, y es nuestro futuro.

Por:
Arquitecta especializada en diseño sostenible, eficiencia energética y accesibilidad. Actualmente envuelta en los entresijos de la economía circular, pero también rodeada de diseño gráfico y web, fotografía y de mucho mundo. Combinando todo con ganas e ilusión para buscar nuevos retos profesionales. Como decía Einstein, no tengo ningún talento especial, solamente soy apasionadamente curiosa.
  • Bernat Burés Fradera - 20 marzo, 2020, 0:51

    Gran artículo.
    El clasificar un edificio según su materia prima, su ciclo de vida, según sus materiales una vez descompuesto y la creación de un manual de reciclado del edificio, podría aportar un mayor aprovechamiento de los recursos existentes y reutilizarlos y/o reciclarlos de una forma mucho más eficiente y ecológica. Es algo que todos los productos industrializados hace años que tienen y que paga una tasa para su reciclaje y que ahora el mercado de la arquitectura y la construcción debe sumarse para reducir el impacto ecológico que genera este sector.

    El avance de la arquitectura modular y prefabricada está creando un sistema de construcción diferente al que se ha venido aplicando desde los inicios conocidos de la construcción pétrea, cambiando según las tecnologías de cada época. A partir de ya mismo, se debe contar con que existen nuevos sistemas constructivos que enriquece la arquitectura y la adapta a los tiempos, velocidades y necesidades actuales. Donde hoy hay una escuela, mañana puede ser un hospital y pasado un hotel, o sencillamente puede ser disgregado para dar respuesta arquitectónica a varias necesidades no por qué en el mismo lugar.

    la tecnología constructiva actual ya permite diseñar y construir edificios con un re-aprovechamiento de sus materiales de casi al 100% en caso de cambio de necesidades, de volumetría o de localización. Es hora que los arquitectos, como diseñadores de estas soluciones constructivas demos el paso y basemos nuestros proyectos en estándares de re-aprovechamiento y reciclaje sin dejar de lado la resolución de programa, estética y coherencia con que venimos diseñando.

    • Miren León - 20 marzo, 2020, 17:46

      Bernat, muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo, es cierto que ya disponemos de la tecnología para poder hacer edificios desmontables y re-utilizables, y tratarlos como los productos que son. Lamentablemente nos movemos en un sector tradicionalmente lento y muy atado a las costumbres culturales, que tiende a avanzar a golpe de normativa. No obstante, quizá las circunstancias excepcionales que nos está tocando vivir puedan generar un cambio en esta visión y este modo de trabajar. Cuando esta situación pase tendremos que replantearnos cómo son y cómo construimos nuestros espacios, nuestras casas, nuestros lugares de trabajo…Y para ello está claro que los arquitectos tenemos un papel clave en este cambio.

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