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El capítulo de Nueva York del Instituto Americano de Arquitectos rescindió el Premio de Diseño otorgado a Meier en 2018.

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Las arquitectas, el Pritzker y otros premios

Cuando en 1967 la British Society of Artists and Designers premió a Charles Eames, a Ray, su socia desde 1941, solo le entregaron una rosa roja.

En marzo próximo la Fundación Hyatt entregará nuevamente el premio Pritzker, el más difundido de la arquitectura. Solo tres mujeres han accedido a él en 41 ediciones. La iraquí Zaha Hadid fue la primera en obtenerlo en 2004 y la única en recibirlo en solitario. En 2010 la japonesa Kazuyo Sejima fue la segunda galardonada. En esa ocasión solicitó que el premio le fuera entregado junto a su socio Ryūe Nishizawa. Finalmente, el equipo catalán RCR, integrado por Carme Pigem, Rafael Aranda y Ramón Vilalta, fue reconocido en 2017. Carme es la única de las tres ganadoras que es madre.

En al menos tres ocasiones anteriores el Pritzker se entregó en solitario al socio varón. El caso más conocido es el de Denise Scott-Brown, socia de Robert Venturi (Pritzker 1991) con quien desde hacía más de 26 años firmaban conjuntamente las obras. Ella, además tuvo la valentía de enfrentar al sistema, protestando sostenidamente por su exclusión. En primer lugar, no fue a la entrega del premio. Posteriormente, escribió textos denunciando la situación como Sexismo y el Star System en arquitectura (1989). En una entrevista se refiere a Lord Palumbo, jurado del premio Pritzker “… él es realmente un asno.  Dijo: “No se puede reescribir la historia”. La resistencia a admitir el error por parte de la organización del premio pone en evidencia la resistencia de las estructuras patriarcales presentes. Un grupo de estudiantes de la Universidad de Harvard inició una petición en Change.org para que se concediera el premio de manera retroactiva en 2013. Consiguieron más de 20.000 firmas, entre las que se contaban las de arquitectas y arquitectos de enorme prestigio y lograron que periódicos como The New York Times se hicieran eco y el problema de la exclusión ganara visibilidad. Scott-Brown fue premiada posteriormente por otras importantes instituciones, pero aún no recibe su premio Pritzker. La fundación tampoco ha querido reconsiderar el otorgamiento del premio 2014 a Richard Meier, implicado en casos de acoso y agresión sexual, prefiriendo no hacer comentarios “sobre la vida privada de nuestros galardonados” 1.

En 1986 se entregó el Pritzker a Gottfried Böhm y no a su socia y esposa Elisabeth Haggenmüller. Entre 1950 a 1959, Elisabeth pasó la mayor parte de tiempo gestando y criando a los cuatro hijos de la pareja aunque siempre estuvo ligada a la vida profesional. A partir de 1959 retomó su trabajo, comenzó a desarrollar sus propios proyectos y el estudio pasó a llamarse Estudio Böhm. Es decir que al momento de recibir el premio llevaban unos 30 años produciendo en conjunto.

El premio fue concedido a Wang Shu en 2012 y no a Lu Wenyu , su socia en Amateur Architecture Studio durante 25 años. Si bien ella convino en que ellos se habían convertido en uno, y que él reclamó el reconocimiento para ambos, ella prefirió no recibirlo aclarando en una entrevista que la arquitectura que hacen “es la que siempre ha querido hacer él”. Además, manifestó las dificultades de conciliar profesión y maternidad: “quiero una vida y prefiero pasarla con mi hijo.” dijo.

Escasas mujeres han formado parte de los jurados de los Pritzker y en su mayoría pertenecientes al campo de la crítica arquitectónica. En la actualidad, de los siete jurados, dos son mujeres: Kazuyo Sejima y Benedetta Tagliabue. ¿Algún día serán el 50%?

La dinámica del Pritzker se replica en la mayoría de los otros premios arquitectónicos como el Praemium Imperiale, la AIA Gold Medal y los premios que en cada país reconocen a sus mejores creadores.

En 2013, la Academia de Arte de Sajonia, anunció a Matthias Sauerbruch como ganador del Premio Gottfried Semper. Ante la protesta del arquitecto por la omisión de su socia Louisa Hutton,  la institución revisó su reglamento que indicaba que el galardón debía ser otorgado a una persona y reconoció a la pareja.

Hacia fines del año pasado se hacía viral la petición del reconocimiento de Doriana Mandrelli, socia de Massimiliano Fuksas, a quien el Istituto Nazionale di Architettura le otorgó en solitario el Premio alla Carriera Architettura.

Actualmente el colectivo Part W impulsa una iniciativa de crear una alternativa exclusivamente femenina a la lista predominantemente masculina de ganadores la Royal Gold Medal del RIBA. Desde que se otorgó por primera vez en 1848, ha habido 165 ganadores masculinos, pero solo una mujer y tres equipos mixtos.

Los promotores de los premios se defienden diciendo que los premios se entregan de acuerdo a los méritos. ¿Es que se puede diferenciar en equipos de trabajo de quién es el mérito y de quién no? ¿Sugieren que las mujeres no han hecho aportes relevantes en el campo de la arquitectura? El desprecio por la mitad de la inteligencia del planeta se hace patente en estas elecciones. El sistema de premios forma parte de una estructura patriarcal que se revela en la falta de referentes femeninos en la etapa de formación de las arquitectas, en la dificultad de encontrar trabajo en los estudios, en el no reconocimiento de labores reproductivas (y la falta de compromiso de los varones en estas tareas) y en la ausencia de voces representativas de las mujeres como autoridades de instituciones, conferencistas y jurados. Es hora de deconstruir todo el sistema, repensando desde qué es un mérito hasta qué es la arquitectura.

Notas de página
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El capítulo de Nueva York del Instituto Americano de Arquitectos rescindió el Premio de Diseño otorgado a Meier en 2018.

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