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Material Passport: La identidad de los materiales  

El futuro de la construcción está llamando a la puerta y aún no somos muy conscientes de lo que nos trae. Actualmente existen predicciones que dicen que en los próximos 40 años se construirá tanto como hemos construido hasta este momento en toda nuestra historia, incluyendo edificaciones, infraestructuras, etc.

Yo ya visualizo ciudades hiperdensas, falta de suelo, de recursos naturales y hasta de aire. Da un poco de vértigo ¿no? Si no queremos que eso pase deberíamos cambiar el chip y empezar a ponernos las pilas. Y en este cambio la economía circular es una palabra clave.

 

Hemos hablado de upcycling en la arquitectura, arquitectura biomimética, cambios en el proceso de diseño, etc. Pero hace falta ir más allá y pensar en el destino del parque construido actual, que no ha sido ideado para desmantelarse ¿Qué hacemos con toda la construcción de la humanidad si la vamos a doblar en 40 años? ¿No deberíamos empezar a pensar en si nos cabe en el planeta?

 

La UE ya está en ello. El proyecto de investigación europeo “Building as Material Banks” (BAMB) y la Fundación Madaster intentan buscar el valor positivo en lugar de reducir el impacto negativo de la construcción. Una de las herramientas que plantean es “Material Passport” o Pasaporte Material, un documento para cada producto o construcción en el que se detallan todos los materiales que lo conforman y sus características, lo que les aporta un valor para su recuperación, reciclaje y reutilización. Este documento permite utilizar los materiales de manera más inteligente y alargar los ciclos de vida de los edificios, impulsando el mercado de material de segunda mano.

 

Material Passport se crea durante la construcción del edificio, o, en el caso de edificaciones existentes, tras haberlas analizado mediante escaneos digitales o 3D. Los materiales se clasifican en una base de datos online y compatible con el modelo BIM del edificio, de manera que al conectarse, surge un documento vivo que proporciona información muy útil para el futuro mantenimiento y reutilización del inmueble, convirtiéndolo en un depósito muy valioso de materiales que podríamos incorporar a futuras edificaciones. De este modo, la construcción de la humanidad podría ser la cuna de las futuras construcciones de la humanidad.

 

Las ventajas son muchas: nuevas estructuras de propiedad, reducción de impacto negativo en el medio ambiente, edificios diseñados para ser “recuperables o reversibles”, etc. Pero las desventajas también existen, ya que aún hace falta una mentalidad circular generalizada para diseñar de esta manera. Además, es necesario disponer de una buena infraestructura tanto física como digital que promueva la recuperación y de una legislación que la potencie, aún sin desarrollar. Y este proceso debe involucrar tanto a diseñadores como a fabricantes y usuarios, por lo que aún queda mucho camino por recorrer.

 

Según Thomas Rau, creador del edificio Liander, (uno de los primeros en el mundo con Material Passport): “los residuos son materiales sin identidad”. Sólo nos hace falta proporcionársela y conseguiremos uno de sus lemas: “cada edificio es un depósito de materiales”.

Imagen Portada: Edificio Liander, Duiven – Rau Architects
Fotografia: RAU Architects  http://www.rau.eu/
Autor:
Miren León
Arquitecta especializada en diseño sostenible y eficiencia energética, actualmente envuelta en los entresijos de la economía circular. También rodeada de diseño gráfico y web, fotografía y un poco de mundo. Combinando todo con ganas e ilusión para buscar nuevos retos profesionales. Como decía Einstein, no tengo ningún talento especial, solamente soy apasionadamente curiosa.

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