La semana en que coincidí con Naomi Campbell pero me fotografié con Al WeiWei

Si no nos damos prisa en preguntarnos qué podemos hacer por nuestra sociedad en vez de preguntarnos todo el día qué hace la sociedad por nosotros, solo nos quedará la pregunta de saber por quién doblan las campanas, y ya sabes la respuesta: lo hacen por ti.

Tengo que contarles un asunto que para mí fue de mayor importancia: la otra noche coincidí con Naomi Campbell.  El suceso ocurrió en la terraza-discoteca de un afamado hotel de la ciudad… puede que alguno de ustedes no se sienta conmovido por la noticia, pero para todos los que allí estuvimos presentes, tuvo un efecto casi como de convulsión física: poder compartir el mismo espacio y respirar el mismo aire que quien nos motivaba en la adolescencia, nos transportó  en el tiempo. Porque algo era evidente: su cara es exactamente la misma que las imágenes que cualquiera de ustedes pueden encontrar en las redes de hace veinte años a esta parte.

Coincidió al poco de mi asistencia a la charla conferencia que el artista chino Ai WeiWei dio en la misma ciudad. En ella, el artista reveló la parte más íntima de su vida: cómo el Régimen Comunista chino castigó a los artistas como su padre poeta a limpiar letrinas bajo 40º  y éste siguió adelante con dignidad, “fue su poema más hermoso que recuerdo”, o la narración de cómo estuvo retenido más de 80 días sin que nadie pudiera saber nada de él.  Al WeiWei reconoce que ser artista la permite tener voz y conciencia social, inseparable de su parte creativa. Mis notas sobre la conferencia abarcan algunas perlas no exentas de sentido común o de experiencia vital: “generalmente los momentos más difíciles se traducen en las experiencias más importantes”; “para un artista es necesario tener información y entender y hablar el lenguaje contemporáneo, muy pocos lo logran”; “en estos años he visitado más de cuarenta campos de refugiados por todo el mundo entrevistándome con el máximo número de gente intentando entender mejor la política y al mundo”, “las redes sociales  permiten a cada uno de nosotros tener nuestra propia voz, todos tenemos la oportunidad de apostar por la vida diariamente”…

Que ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Aparte de que el título del artículo sale redondo, me parece una metáfora de las sociedades que construimos.  Comentaba  C. Santamarina-Macho en La Tiranía de la (¿Buena?) Imagen en este mismo blog que “Vivimos hoy dominados por la comunicación visual…”; no solo en la estética de la arquitectura nos alimentamos y formamos con hermosas imágenes de espacios muchas veces imposibles sino que ese ansia de aparentar, de ser vistos y apreciados –las redes sociales basan su éxito en este deseo, que siempre criticamos en los famosos de la telebasura pero nos lleva a exhibir nuestro desayuno o marca de ropa interior sin pudor- nos hace vender nuestra alma al diablo, mejor si son las almas de nuestros colaboradores como brillantemente exponía J. M. Echarte en El Fin y los Medios, también en este blog. Por desgracia, las noticias que nos inundan estos días no parecen ser ajenas a esta ausencia de fondo en nuestras acciones. Quizás es el momento, por tanto, de un rearme necesario ético en la vida profesional: desde las aulas a los colegios profesionales, desde grandes concursos a las ITEs, desde los planes de desarrollo a las revistas de difusión cultural… todos podemos optar.

Por cierto, mientras Al WeiWei ha sido colaborador de Herzog& De Meuron en diversas ocasiones, denostó la arquitectura de I. M. Pei, así que lo cortés no quita lo valiente y en todos lados hay clases…

P.S 1 Un consejo a los más jóvenes: sospechen de quien no modifica su rostro, su pensamiento, su forma de hacer o su esencia en 20 años…. Muy probablemente no es de carne y hueso o no ha vivido.

P.S. 2 El caso es que ahora llegará el momento en el que alguno pedirá prueba de que mis experiencias vitales son ciertas; por discreción y por sus guardaespaldas no les podría ofrecer la prueba gráfica de la coincidencia con la Srta. Campbell, basta con que Uds. me crean; en ningún caso habría sido mi imagen más hermosa.

Autor:
Diego Carreño de Vicente es arquitecto desde el año 2000. Miembro de la Asociación de Arquitectos (aA), vocal de la Junta de Gobierno del COAM y asambleísta en el CSCAE.
  • Enric mir - 11 julio, 2017, 16:48

    Me ha conmovido Diego…, el mensaje llega al alma a la esencia de uno…
    Gracias Diego

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