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Martina y los paisajes de aprendizaje (La aventura de jugar II)

Los espacios de aprendizaje de la clase de Martina. Collage propio basado en los dibujos de niños de 8 años recogidos en una clase de una escuela pública de una ciudad de Cádiz.

Puede que alguno me conozcáis ya, pero para los que no, me presento: mi nombre es Martina y han pasado ya cinco meses desde que empecé la escuela, y ésta sigue siendo tan fría y triste como el primer día. Pero sentía que pronto algo iba a cambiar: habían venido al aula nuevos profes, aunque la seño se refería a ellos como equipo mul-ti-dis-c… o algo así. Era una palabra difícil, pero significaba que eran muchas personas haciendo cosas distintas para conseguir una cosa en común… ¡y esta vez querían trabajar con nosotros! Estaba muy feliz: nos habían pedido que dibujáramos cómo queríamos que fuese nuestra escuela y los espacios donde jugaríamos. La única regla era que no había límites: todo podía ser.

Nos repartieron papel y lápices de colores para ponernos manos a la obra y por primera vez en mucho tiempo me sentía muy nerviosa: había gente a la que le interesaba saber cómo los niños jugábamos y nos relacionábamos y cómo queríamos que fuesen los espacios donde aprender… ¡Y parecía que lo decían totalmente en serio!

Unas horas después todos habíamos acabado y teníamos que contar qué habíamos dibujado: Luis había imaginado cómo quería que fuese su patio de juegos: una gran cabaña para aquellos días en los que le apetecía charlar con sus amigos en lugar de jugar a la tirolina que estaba en el exterior y que conectaba algunos de los árboles por los que podríamos trepar… ¡Guau! ¡Un campo de aventuras en el propio cole! ¡Me encantaba!

Dibujo de Luis (perteneciente a un niño de una escuela pública de una ciudad de Cádiz)

Lola había diseñado espacios con toboganes y columpios donde jugar con sus amigos; el cemento gris de ahora había sido sustituido por espacios de arena donde poder construir figuras con los cubos y palas y también había una zona para patinar… Lola amaba sus patines rosas, y me pareció hermoso que sus hobbies también tuviesen cabida en el patio de juegos que había imaginado.

José había dibujado cómo sería su aula si ella tuviese que diseñarla: tendría un espacio con una enorme mesa de trabajo para todos sus compañeros de clase, un área de música donde practicar con instrumentos o poder cantar juntos y un espacio dedicado al arte: una de las paredes del aula era un lienzo gigante donde podríamos pintar con pinceles o con las manos… ¡hasta tendríamos paletas de colores como auténticos pintores!

Todos mis compañeros fueron explicando sus diseños hasta que fue mi turno. Había dibujado un teatro, o lo que para mí lo era: una enorme carpa que en épocas de lluvia o demasiado sol permitiría proteger el espacio en el que cada día se contarían mil historias: un castillo donde la princesa lucharía con el dragón (siempre me gustaba imaginarme historias que interpretar), un espacio verde con columpios y toboganes, y flores, muchas flores, que hacían que aún dentro de la ciudad, los niños pudiésemos respirar y tener contacto directo con un trocito de naturaleza en nuestra rutina diaria.

Dibujo de Martina (perteneciente a una niña de una escuela pública de una ciudad de Cádiz)

Cuando todos terminamos de hablar los nuevos profes se quedaron impresionados y nos dieron la mejor noticia del mundo: ellos habían acudido a nuestro cole para transformarlo y nuestros diseños se habían convertido en el elemento principal de este proceso… ¡Íbamos a tener espacios donde jugar y aprender y habían contado con nosotros para diseñarlo! Algo que, hasta ahora, siempre nos habían hecho pensar que era cosa de adultos…

Y así fue como Martina y sus amigos un día cualquiera de cualquier mes del año se convirtieron en los protagonistas del proceso de transformación de su entorno escolar. Los niños habían configurado auténticos paisajes de aprendizaje que, dentro de unos meses, se harían realidad.

Autor:
Arquitecta por la ETSAS (2017). Su proyecto final de carrera Paisajes Domésticos: sobre la arquitectura, lo social y el juego ha sido seleccionado en la Bienal de Venecia 2018. Creatividad, ganas e ilusión por mejorar cada día son características que la definen. Actualmente estudia el Máster de Diseño de Instalaciones en Arquitectura y Eficiencia Energética.
  • Manuel - 26 mayo, 2019, 19:27

    Todos queremos aportar nuestro granito de arena en el lugar que habitamos. Parece parte del ser humano y nos diferencia del resto de animales. Somos seres que cambian su entorno conscientemente persiguiendo diferentes fines. Yo lo veo en esos niños que salen al campo y dicen: “Vamos a hacer una cabaña”, o en esos niños que van al huerto escolar y dicen: “Voy a poner la tierra de esta manera y las hortalizas de esta otra porque así me gusta más”.
    Probamos, experimentamos y escogemos caminos que andamos para saber a dónde nos llevan.
    Manu

    • ELS - 26 mayo, 2019, 20:32

      Totalmente de acuerdo. Por más experiencias como esas para que sigan construyendo su mundo, nuestro mundo.

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