No sin la belleza

Porque el Pritzker a L&V es, ante todo, un Pritzker profesional. L&V son arquitectos. ARQUITECTOS. Así, en mayúscula. Ante un panorama de lucha por el mantenimiento de nuestras competencias, ellos las amplían. Su obra reivindica qué puede hacer un arquitecto frente a otros profesionales de la construcción: pensamiento lateral, complejo, capaz de moverse con toda libertad por todo este magma de etiquetas que tienden a cuartear e hiperespecializar la profesión. Su obra se queda a medio camino de todo porque es desde el centro donde obtienes la mejor visión en perspectiva. El premio a L&V es una gran noticia para la profesión. Incluso para sus más furiosos (y clasistas) detractores.