Algunas interioridades de #escalahumanatve

Foto: Matilda Vidal de Llobatera

 

El haber participado en Escala Humana 1  me permite constatar lo que ya intuía de mis anteriores experiencias con el audiovisual: la gran similitud entre la producción de una serie de televisión y una obra de arquitectura. El por qué es fácil. Las dos cosas se hacen mediante proyectos de idéntica estructura. Primero se esbozan ideas, se escribe, se dibuja, se planifica y se presupuesta para llegar a una fase de obra (el rodaje) donde esta planificación ingente te sirve básicamente para improvisar mejor y producir un material que entrará en la sala de montaje para luego postproducirse. Hasta que no se han cumplido todos los pasos no salta la magia.

Intentaré ilustrar esta complejidad en cuatro puntos.

1_ De qué sirve filmar libros.

El equipo de Escala Humana, especializado en producción cultural, viene de pasarse unos añetes realizando programas sobre literatura. Intentad poneros en el sitio del director: un libro es un objeto con dos tapas y algunas páginas con letras escrito por alguien que básicamente sabe hacer eso, escribir. No hablar. No actuar ante una cámara. Eso (el libro, no el escritor) te lo pones delante de la cara y te va dando un mensaje. Filmarlo es seco. Seco de narices. Seco y abstracto. Los recursos que se usaron para conseguir mostrar en televisión el mundo de los libros sin a/ filmar una película y b/ quedar como un perfecto hortera nos han servido para poder mostrar aspectos de la arquitectura tan importantes como abstractos y, por tanto, difíciles de filmar: desde procesos de proyecto a la accesibilidad, el urbanismo de género o el reciclaje. Todo ello minimizando el uso de planos y esquemas.

2_ Conservar el Síndrome de Stendhal.

El equipo de rodaje filmó la iglesia del Iesu, de Rafael Moneo, al final de una semana agotadora. Vamos a filmar una iglesia que tiene un súper, dijeron así medio resignadas (digo resignadas porque el equipo de Escala Humana es mayoritariamente femenino). Salta el whatsapp: Jaume, ¿por qué no nos avisaste de que esto es TAN bonito? Estamos llorando! Ahogados por tanta publicación damos por descontado que todo el mundo conoce los proyectos que solemos mencionar, pero no. Se sobrepusieron, sacaron las cámaras y a filmar. Ahora hablo por mí: he mirado muy poco cine de arquitectura. Vergonzosamente poco. The competition, My architect y poco más. Este poco bagaje dentro de la producción convencional ha sido la manera de conseguir mantener un tono propio, fresco, alejado de las publicaciones. Las fotografías de arquitectura contemporáneas tienden a abrir el plano 2 . La televisión a cerrarlo. Las imágenes de las revistas tienden a ser estáticas. Las nuestras, dinámicas. Sí nos fijamos, y mucho, en cómo el cine muestra la arquitectura: siempre como el marco de alguna acción. Y así es como filmamos los diversos proyectos que hemos mostrado: a través de la acción, del movimiento, del uso.

3_ El montaje lo arregla todo.

El lenguaje televisivo se basa en el montaje. Ahí es donde se hacen, de verdad, los programas, a base de empalmar fragmentos cortos de filmación y ritmarlo todo con aquel espíritu del ilusionista: la voz, la música, el grafismo te dicen qué y cuándo tienes que mirar algo. El montaje se puede usar un poco como el Photoshop de la tele. Pero, como en el Photoshop de las fotos, si no hay una buena base poco arreglarás.

4_ The multidisciplinar thing.

Fijaos en la foto: quien aguanta la sábana para reflejar la luz es Jaume Clèries, director del programa. En la tele todos hacen todo: guionistas que presentan, productores que maquillan, cámaras que montan… Este programa solo se ha podido hacer gracias a un equipo entusiasta que ha trabajado muy por encima de sus tareas nominales. La gracia es sumar: obviamente tenemos guionistas, realizadores, montadores, cada uno con una tarea definida que no ha apagado en ningún momento este espíritu todoterreno. Todas estas sensibilidades, todo este entusiasmo se ha transmitido al resultado final y (estoy convencido de ello) es el valor principal del programa. Las anécdotas han dado para tanto que se podría tranquilamente hacer un spin off de cotilleos que se podría llamar Escala Deluxe. Lo petaríamos.

 

 

 

 

Autor:
(Barcelona, 1975) Arquitecto por la ETSAB, compagina la escritura en su blog 'Arquitectura, entre otras soluciones' con la práctica profesional en el estudio mmjarquitectes. Conferenciante y profesor ocasional, es también coeditor de la colección de eBooks de Scalae, donde también es autor de uno de los volúmenes de la colección.

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