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15 años al 20% de dedicación son 3 años. Ni tan mal.

La cuenta que leéis en el título es el balance de mi tiempo de investigación doctoral. A muchos les ha parecido eterna, a mi, viéndola así, no me parece tan terrible… ahora que la he terminado.

Me embarqué en la tesis por una cuestión puramente pragmática. Me había presentado varias veces a convocatorias de asociado en la ETSAS y estaba bastante cansado de que compañeros mucho más jóvenes que yo, con menos expediente y todavía menos experiencia profesional que yo, me rebasasen por estar inmersos en la carrera investigadora y tener algunos artículos publicados… y ahí que me metí.

Primero intenté hacer los cursos de doctorado, que descarté por incompatibilidad de caracteres. Luego salté al master MCAS de la ETSAS, que conseguí cursar en tiempo y forma gracias al apoyo de mi compañera y esposa. Al poco de terminar el máster, se hizo innecesario para acceder al doctorado, y se me quedó una cara de pasmarote bastante importante (como imagino que a muchos que estaban en mi situación), pero seguí. Terminé el TFM con un tema poco tocado en la escuela y una batalla final de la que todavía conservo cicatrices… y empecé la tesis.

Lo primero que me dio la investigación fue problemas logísticos. Cuando eres autónomo, sacar tiempo para hacer una investigación y un algo que hacer que podía priorizar ante todo aquello que no fuera vital de necesidad (como trabajar para poder vivir).

Lo siguiente, fue una sensación de pérdida y soledad abrumadoras. La investigación era muy arriesgada y bastante periférica en aquel entonces. Mis directores no podían darme feedback porque yo no conseguía avanzar más allá de hacer índices una y otra vez… y como no tenía feedback, no avanzaba. Una pescadilla infernal. Esa soledad se convertía constantemente en una inseguridad demoledora, que sólo he conseguido superar en el final. Ahora sé que la investigación, que arranqué hace muchos, muchos años, era tan cierta en las primeras intuiciones como en las comprobaciones y demostraciones finales. La certeza no es una ilusión mía. Sé que mis directores han comprobado la solidez del trabajo y un cum laude de un tribunal de especialistas lo reafirma. Aunque algunos compañeros sigan diciendo que no se la creen.

«Fight» Tididi. Licencia copyleft by-nc-sa»

A corto-medio plazo, espero que tenga repercusión en mi consideración profesional. En España hay una actitud muy española hacia los títulos. Quizás yo sea especialmente rancio en ese aspecto, pero los que hemos hecho tesis hemos pasado por un proceso que nos da una serie de competencias y capacidades que, a lo mejor/seguramente, otros hayan conseguido de otra manera. Pero resulta que la de los doctores está demostrada… ¿Nos hace mejores? Pues no lo sé, pero si sé que en Alemania, mi país de residencia, los doctores ponen su título hasta en el buzón de su casa, y sus entornos profesionales los valoran generalmente mejor… o mucho mejor.

A largo plazo, me gustaría recuperar mi vocación docente. Aquí en Alemania, los salarios de los profesores de universidad dan para vivir bastante bien. Volver a vivir en España e intentar vivir de la docencia, se me hace ahora mismo impensable; pero por suerte estoy en unas condiciones en las que podría seguir viviendo aquí y hacer cosas en casa.

Aunque el marco académico en España me parece lamentable. He tenido oportunidad de ver cómo se desarrollan los doctorados en Alemania y la diferencia es vergonzante. Conseguir una plaza en un programa de doctorado aquí es más difícil que conseguir un puesto de trabajo. Las convocatorias son contadas, una o dos por departamento y año. Se convocan en portales de empleo profesionales y pasas entrevistas… la dotación salarial empieza en el escalón 13 de las tarifas públicas alemanas… os invito a buscarlo.

Comparar esto con la situación en España en la que infinidad de gente compite con denuedo por financiaciones exiguas año a año, o incluso hace la estupidez de pegarse más de una década investigando a pulmón… pues me da muchísima rabia.

«Consuegra» by Massimo Frasson CC-by-sa

Los doctorandos en España son auténticos quijotes y a las administraciones públicas, desde el ministerio hasta las universidades y departamentos, se les debería caer la cara de vergüenza.

Pese a todo, me haría especial ilusión volver a vincularme a España. Quiero seguir investigando y poder ayudar a doctorandos tanto como mis directores me ayudaron a mi (si os interesa la investigación en arquitectura informacional ya sabéis…). Quiero seguir trabajando y devolver lo que he recibido y, por suerte, estar en condiciones de hacerlo sólo me ha costado seis años de emigración a más de dos mil kilómetros de mi casa.

«Quijote» by Álvaro Sánchez CC-by

Miguel Villegas-Ballesta, doctor arquitecto.
Lourdes Bueno y Miguel Villegas
Autor:
[Miguel Villegas] Soy arquitecto, editor y consultor en arquitextonica, docente en la Escuela de Diseño CEADE-Leonardo y además de desarrollar mi tesis doctoral sobre arquitectura informacional, me dedico a hacer arquitectura al servicio de las personas junto a Lourdes Bueno Garnica en villegasbueno arquitectura. Lourdes Bueno y Miguel Villegas.

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