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¿Pero a quién le estamos hablando los arquitectos?

Las construcciones han sido también pensadas como un parlamento de los dispositivos arquitectónicos que han demostrado su eficacia como promotores, invocadores, representantes o testigos de cotidianeidades deseables de referencia. La piscina como […] superficie de fenomenología que fomenta la contemplación diletante”.

Andrés Jaque. Extracto de la descripción de la vivienda unifamiliar en Ibiza, proyectada por él y su estudio, y a la que llama Never Never Land.

Pabellón Serpentine de Smiljan Radic. Foro: Iwan Baan

Siendo Bill Watterson uno de los tipos más inteligentes que nos ha dado el pensamiento contemporáneo, es bastante probable que su nombre no aparezca en las grandes crónicas y en las listas de personas que se sujetan la barbilla con el puño con cara de concentración porque, bueno, porque Watterson no escribía novelas ni ensayos ni cosas teóricamente serias. Escribía y dibujaba tebeos. Concretamente Calvin y Hobbes, que sí, fue un fenómeno cultural monumental pero, al fin y al cabo, no buceaba en el avant-garde ni en la transconsciencia ni en lo poshumano. Eran las aventuras de un niño y su tigre de peluche.

Pues bien, en una viñeta que, desde una perspectiva epistemológica podríamos sub-percibir como un frente opositivo a la propia navegación discursiva del pensamiento post-secular o trans-secular, Watterson dice, por boca de Calvin, que “Le gusta rodear su discurso de una niebla impenetrable para que la gente que le escucha crea que es muy listo”.

Exactamente igual a lo que acabo de hacer yo ahora mismo.

Y exactamente igual a lo que, desde hace un huevo de años llevamos haciendo los arquitectos. Hablar para nosotros mismos.

¿Y por qué lo hacemos? Pues ya va siendo hora de admitirlo: porque nos importa un carajo “la gente”. Y todo es, como siempre, una cuestión de dinero. Es sencillo: hablamos para quien nos puede dar dinero. Los arquitectos que trabajan en grandes promociones solo tienen que explicar sus obras a los promotores, y van a ser muy precisos: cuánto cuestan, qué ventajas tienen, qué rendimiento se les puede dar; pero son los propios promotores quienes hablan a “la gente”. Tiene piscina, tiene 100 metros cuadrados, tiene garaje, trastero y pista de pádel.

Pero ¿qué pasa con los arquitectos que no pertenecen al ámbito de las promociones inmobiliarias? Pues lo mismo; hablamos para quien nos puede colocar en el circuito académico o en el de las revistas o en el de las conferencias o en todos a la vez; y que de ese circuito nos puedan salir encargos para construir artefactos que, a su vez, contaremos dirigiéndonos exclusivamente a esas personas que nos mantienen en el circuito. Y el circuito se convierte en un bucle de palabrería que gira y gira sin final aparente.

Seguramente nos preocupamos mucho por que las personas que van a vivir en nuestros artefactos vivan bien, pero son el último mono al que dirigimos nuestras palabras. Porque no solo nos da igual que nos entiendan, es que preferimos que no nos entiendan. Preferimos seguir desconectados de la masa social porque esa masa social al final se percibe como un lastre para el discurso. Y así, al final, la niebla impenetrable se convierte en autorreferencial.

Si se me permite una cita, ejem, a la altura, todo esto que los arquitectos decimos, con ejemplos más extremos y otros más suaves, se ha acabado pareciendo al simulacro del que habla Jean Baudrillard: debajo ya no hay una realidad que aparecerá si limpiamos el discurso de humo. Solo hay humo hablando de otro humo. Y como ya solo hay humo sobre humo, resulta que ya ni siquiera importa que nuestros textos o nuestras conferencias las entiendan otros arquitectos, porque todos vamos a asentir cual corte del emperador del traje inexistente.

Y al final, al final, solo hablamos para nosotros mismos. Cada uno para sí mismo, enamorados de nuestras palabras. Y cada vez más separados de la sociedad. Furbys orbitando sobre otros furbys, cada vez más y más lejos de que alguien nos vuelva a tomar en cuenta. Porque si la comunicación no llega, no es comunicación, es masturbación.

  • rere - 16 septiembre, 2022, 13:08

    ???????

  • Ed - 21 septiembre, 2022, 6:36

    No dices nada en concreto.

  • David - 24 septiembre, 2022, 9:18

    Totalmente de acuerdo: la comunicación no es comunicación si no hay quien la entienda.

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