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Gilles Lipovetsky, «Los tiempos hipermodernos», Barcelona, Anagrama, 2006.

2

La sostenibilidad “hedonista” planteada por empresas como BIG, entelequia formulada por alguien que reconoce (inteligente) las dos fuerzas estructurantes de Lipovetsky, funciona mejor en lo comercial que en lo científico.

3

The Tree, John Fowles. Ecco Press, 1979.

4

Tal vez herramientas como la visión (participación) ciudadana puedan aliviar este desequilibrio. Ver Sennett, Richard. Building and Dwelling. Ethics for the City. Farrar, Straus and Giroux, New York, 2018.

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Juhani Pallasma: «Architecture is a verb»

6

Antonio López, «Diez horas con Antonio López», Madrid, La Fábrica, 2022, págs.12-15.

La mejor versión de la ciudad

Madrid desde Capitán Haya. Antonio López 1987-96. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid). Ver AQUÍ

Según el filósofo francés Gilles Lipovetsky, existen dos fuerzas o lógicas estructurantes del mundo actual1: la del individualismo que solo tiene derechos, fundamentalmente el derecho a consumir, base del hombre hipermoderno y que busca la ligereza, las emociones, la novedad como parte fundamental de la cultura hedonista; y por otro lado, la ciencia -o si se prefiere la técnica en el sentido Heideggeriano-, la medida, la monitorización, el cálculo infinitesimal de casi todo, que ha permitido instrumentalizar el mundo y que evidencia cuestiones irreconciliables por incompatibles, como el agotamiento de los recursos, la pérdida de biodiversidad, la obesidad de los residuos o la progresiva emergencia climática2.

 

Desde una perspectiva urbana y ante una tendencia actual como, por ejemplo, la renaturalización de las ciudades, encontraremos cientos de artículos académicos y estudios científicos sobre la idoneidad de recuperar la naturaleza en los centros urbanos: el CO2 que atrapa la raíz de un madroño adulto, el vapor de agua que genera una hoja de fresno, los watios por metro cuadrado que puede absorber un bosquecillo de plátanos de sombra. La ciencia y sus microscopios. Ya en 1979 John Fowles cuestionaba la utilidad de una ciencia que se basa exclusivamente en el estudio de la naturaleza desde el aislamiento o la taxonomía, en favor de una apertura holística y transversal, una aprehensión total casi salvaje 3. En realidad, la aproximación fenomenológica de Fowles resulta complementaria y compatible con la excelencia científico-técnica, si bien a la hora de tomar decisiones nos basemos fundamentalmente en las certezas (pensamos ahora) incuestionables 4.

 

Y llama la atención, porque la presencia de la naturaleza en nuestro día a día determina eso que Juhani Pallasmaa define como “sinceridad existencial”, configurando un tiempo lento y un espacio multisensorial 5: más allá de los instrumentos que hemos creado para tratar de comprender y racionalizar el mundo, existe el encuentro directo y fenomenológico del ser con el medio sin artefactos interpuestos, el hecho sobrecogedor y difícilmente mensurable de los paisajes cotidianos. Merece la pena recordar la descripción de Tomelloso como paraíso en la memoria de Antonio López: “Tomelloso, para un niño en los años cuarenta, era algo precioso. Además, el campo estaba al lado. Salías y ya estabas en el campo […] nos bañábamos en unos riachuelos que había por allí cuando llovía. Una vida fantástica” 6. Una vida de vacación interminable, de noche fresca y estrellada con nuestras espaldas pegadas a un suelo todavía templado, virgen, alimenticio.

 

Parece difícil -casi extravagante- tratar de invocar la mejor versión de una ciudad en los tiempos hipermodernos de Lipovetsky. Sin duda, esta podría surgir de las sinergias y oportunidades que ofrecen las diversas formas de (re)conocimiento y exploración del mundo desde múltiples y variables tipos de inteligencia y sensibilidad. Entre la ciencia y la poesía, tiene cabida -yo me atrevo a sugerir- una ciudad que nos permita enfrentarnos a la naturaleza sin afectos ni artefactos, sin edulcorantes ni registros; una ciudad que favorezca el crecimiento natural de todas las personas y seres vivos sin excepción. La ciudad de los buenos recuerdos: la mejor versión de la ciudad.

 

 

 

Notas de página
1

Gilles Lipovetsky, «Los tiempos hipermodernos», Barcelona, Anagrama, 2006.

2

La sostenibilidad “hedonista” planteada por empresas como BIG, entelequia formulada por alguien que reconoce (inteligente) las dos fuerzas estructurantes de Lipovetsky, funciona mejor en lo comercial que en lo científico.

3

The Tree, John Fowles. Ecco Press, 1979.

4

Tal vez herramientas como la visión (participación) ciudadana puedan aliviar este desequilibrio. Ver Sennett, Richard. Building and Dwelling. Ethics for the City. Farrar, Straus and Giroux, New York, 2018.

5

Juhani Pallasma: «Architecture is a verb»

6

Antonio López, «Diez horas con Antonio López», Madrid, La Fábrica, 2022, págs.12-15.

Autor:
Miguel Ángel Díaz Camacho, doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid. Es el actual Presidente de la Asociación Sostenibilidad y Arquitectura vinculada al Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España. Dirige la compañía MADC & Partners SLP dedicada a la arquitectura, el urbanismo y el diseño ambiental, obteniendo numerosos premios en concursos nacionales e internacionales, así como reconocimientos a su obra construida. Profesor universitario, investigador, escritor y crítico de arquitectura, es autor, entre otros, de los libros “Párrafos de Arquitectura. Core(oh)grafías” (2016) y “Arquitectura y Cambio Climático” (2018).

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