Dejemos de una vez de romantizar la arquitectura

Nos lo metieron en la cabeza desde que pusimos un pie en la escuela de arquitectura y nos lo acabamos creyendo: “La arquitectura es la profesión más bella, más noble, más importante. Oh, ah. Vamos a cambiar el mundo”.

Y no, claro. En cuanto sales te das cuenta que lo de hacer grandes proyectos, museos, auditorios, teatros y aeropuertos es cosa de cuatro estudios de arquitectura y cinco empresas gigantescas. Los demás, con suerte, construiremos alguna casa o algún edificio de viviendas. Y al final, en la mente de los arquitectos se conforma un clara diferenciación entre la verdadera arquitectura y lo que, en el fondo, despreciamos.

Es sencillo: solo es verdadero arquitecto el que construye y ser arquitecto es hacer plantas y secciones. Lo otro ya es menos arquitecto aunque siempre puedes ser profesor que eso es transmitir nuestra elevada disciplina y también está muy bien.

Pues ya va siendo hora de dejar de ver nuestro trabajo con ese filtro tan romántico. Transmitir la arquitectura es una disciplina tan propia de un arquitecto como dibujar una planta. Y transmitir la arquitectura en un medio de comunicación o en un blog o en una red social es tan importante, si no más, que hacerlo en el aula de una universidad. Lo importante es hacerlo bien. Y que te paguen por ello.

Pero es que, a lo mejor, parte de la culpa de que no siempre se cobre lo que se debería es nuestra, precisamente por considerar que hacer planos es el único trabajo del arquitecto. Que construir es lo único que nos hace arquitectos. Porque al final es lo que le hemos trasladado al cliente, por eso nuestro criterio o consejo le resulta irrelevante. Solo necesita que no se le caiga la casa y pasar unos trámites en el Ayuntamiento. Exactamente ese fue el momento en el que precarizamos la profesión.

Si las personas no entienden que nuestros servicios son necesarios y no un escollo obligatorio que les hace pasar la administración, da igual como nos pongamos, el trabajo ya es precario. No se valora. Y lo que no tiene valor no se paga.

Y aquí es donde entra otra variable fundamental: no sabemos vendernos. No sabemos contar que nuestro trabajo no es solo hacer planos o dar clases. Hay materias que son transversales a todos las disciplinas y que no se cobran a corto plazo, pero que son decisivas para que nuestro trabajo sea menos precario. Y quizá la más importante sea la publicidad. La autopromoción.

No nos extraña que la mayoría de los servicios hagan publicidad y autopromoción pero nos rasgamos las vestiduras si un arquitecto se publicita. Pues no, compañeras y compañeros; la publicidad se paga (al menos al principio), bien sea en dinero, bien sea en horas de trabajo, bien sea en hacer un croquis a un posible cliente. Pero si se hace bien, entonces la publicidad se cobra. Y si se hace verdaderamente bien, si transmite que lo que hacemos no es solo dibujar planos para superar trámites, sino hacer que la gente viva mejor, que una casa pensada por un arquitecto es mucho más cómoda, más bonita y más confortable que una casa que solo necesita una firma, entonces la publicidad no solo paga a quien lo hace, sino que nos paga a todos.

Porque la profesión es preciosa pero hay que dejar de romantizarla y aprender a venderla. Y todos los trabajos que hace un arquitecto son arquitectura.

  • M. Mercedes - 7 octubre, 2020, 1:21

    100% de acuerdo! L@s arquitect@s podemos hacer no solo lo tradicional, sino funciones creativas de otras profesiones como interiorismo, diseño industrial, arquitectura efímera, trabajos creativos con origami, diseño gráfico, etc, etc. Pasa que los programas de arquitectura son obsoletos, y deberán actualizarlos porque las quejas son muchas a lo largo del mundo.
    Me encantó la redacción con ese toque de sarcasmo.
    Y mira que siendo arquitecto nadie diría que se podría escribir bien…verdad? …jaja

  • Laura - 7 octubre, 2020, 12:26

    ¡Al fin alguien que habla de algo muy incómodo para demasiados arquitectos! Bravo por este gran artículo.
    Como arquitecta y fundadora de Plan Reforma, el marketplace que une profesionales con particulares y de STIMAT, un programa de presupuestos y herramienta de ventas, hemos visto demasiadas veces como arquitectos “desprecian” nuestro trabajo como si “un arquitecto de nivel” no debería necesitar estar en estas páginas (en relación al MARKETPLACE);
    También hemos visto como arquitectos ven nuestro programa de presupuestos -sin ni probarlo- como “poco profesional” solo porque no tiene el aspecto de “cosa hipercomplicada de los años 90” que tienen los programas habituales…¡como si no se pudiera crear un programa potente, pero amigable al uso!

    En más de una ocasión hemos visto proyectos espectaculares que se han contratado a través nuestro….y donde no hay ninguna mención a nosotros. Que no es por la mención en sí, pero denota justamente lo que comentas en el post.

    Que una cosa es que no te encajen servicios como los nuestros por tu forma de trabajar; pero otra cosa es el desprecio con que a veces se nos mira a empresas innovadoras solo porque un arquitecto tiene que estar en un nivel superior.

    Sí, los arquitectos tienen empresas (aunque sean micro) y por tanto los arquitectos tienen que saber lo que es un balance (que no se explica en nuestra carrera);
    Los arquitectos tienen que saber vender su valor añadido al cliente y tienen que saber cómo salir a buscar clientes y convencerlos, y no solo esperar a que les caigan del cielo;

    Me ha encantado que pongas voz a lo que muchos, también arquitectos como yo, pensamos :)

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