Proyectar en tiempos revueltos

“Proyectar en tiempos revueltos”: fotomontaje del autor.

 

Vivimos tiempos si no convulsos sí confusos. A la lógica evolución natural propia de los cambios generacionales debemos sumarles los cambios de paradigma que la revolución tecnológica nos trae de forma recurrente desde que aplicamos algoritmos a nuestros quehaceres diarios. Sucede que de un tiempo a esta parte debemos añadir cierta locura existencial que se propaga por las sociedades contemporáneas occidentales.

 

Acababa yo de entrar en la ETSAM cuando pensábamos que con la unificación de la hasta entonces dividida Alemania el futuro se presentaba prometedoramente sosegado en una Europa igualmente unida. Nadie habría imaginado algunas décadas más tarde nos encontramos frente a un término, el Bréxit, que en su inicio me pareció una broma pero que hoy llena las horas de las clases dirigentes europeas. La inestabilidad internacional en Oriente Medio o la lucha de liderazgo entre EEUU, China y Rusia se han convertido en paisajes habituales. No necesitamos irnos tan lejos, escribo estas líneas a pocos días de unas elecciones generales que -ignoro en resultado- a no ser que haya un cambio de tendencia, poco puedan cambiar el panorama político; por no hablar de que no falta día en que alguien sale en las redes propagando que quemar una ciudad es lo mejor que nos puede suceder.

 

¿Por qué les cuento todo esto? se preguntarán con razón al ser éste un blog de arquitectura y no político.  Señalo simplemente un problema de inercia reglamentaria en nuestra profesión; pretendo subrayar el hecho de que la necesidad de afrontar modificaciones legislativas pendientes no puede ser pospuesta indefinidamente, especialmente a lo que el urbanismo y la arquitectura se refieren.

 

Según la Directiva 2018/844 de la UE que pretende dar respuesta al Acuerdo de París, en 2050 se ha de establecer un sistema energético, sostenible, competitivo y descarbonizado. El parque edificatorio -25.000.000 de viviendas, de las que el 60% son anteriores a la NBE-CT 79 – está comprendido en dicho sistema ¿Cómo se va a ser esto posible? ¿cómo desarrollar edificios de energía casi nula o de energía positiva? ¿prorrogando los presupuestos elaborados en 2017? ¿posponiendo los desarrollos reglamentarios hasta que no haya gobiernos en funciones?

 

Supongo que no hay respuesta fácil. Personalmente no soy amigo de delegar en la administración la resolución de problemas y sí de asumir la responsabilidad que a cada uno le toca según su capacidad. (De hecho, el CTE es un código prestacional de mínimos; si realmente fuéramos buenos en nuestro trabajo, casi sería innecesario). Probablemente, como profesionales podamos y debamos arrimar el hombro desde la pedagogía y la buena praxis. Y ya puestos a pedir, sugeriría que los COAs pudieran ser herramientas reales de apoyo en este tema.

 

Por una carambola en esta locura de síntoma del caos internacional del que les hablaba, la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP 25 va a celebrarse en Madrid próximamente. Espero que nuestras instituciones se pongan las pilas aprovechando la ocasión.

 

Ya sé que el 2050 parece lejano, y quién sabe si aún entonces el Premier británico de turno seguirá pidiendo prórrogas para abandonar la UE, pero no se fíen: el tiempo vuela y hasta es probable que la implementación de los acuerdos de París haya que acelerarlos. Los problemas suelen tener la fea costumbre de no esperar a que tengamos las soluciones preparadas.

Proyectar, amar en tiempos revueltos es lo que nos toca.

Autor:
Arquitecto desde el año 2000. Miembro de la Asociación de Arquitectos (aA), ha sido vocal de la Junta de Gobierno del COAM y asambleísta en el CSCAE.
  • Daniel Diedrich - 25 noviembre, 2019, 16:23

    Be Passiv!. El edificio de consumo nulo, bien como balance neto (igual energía anual generada por el edificio que la consumida por el mismo) o como balance positivo (mayor energía generada que consumida) es presente, no futuro. Es estándar Passivhaus lleva pregonando una metodología para lograr este objetivo. En la actualidad ya tenemos edificios en España que son de consumo nulo o casi nulo y que cuentan con certificación Passivhaus como garantía del proceso de proyecto y constructivo. El CTE ya se aproxima a este estándar. Otra cuestión es que interese su aplicación o se dilate la aparición de la norma que define lo que es un edificio de consumo casi nulo. Desde enero de este año cualquier edificio nuevo de cualquier administración del estado debe ser de consumo casi nulo; obligación extensiva a cualquier tipo de edificación, pública o privada, a partir del mes de enero próximo. Si a principios del siglo XX Le Corbusier hablaba de la “machine à habiter / máquina de habitar” como muerte de la artesanía e inicio de una era de racionalización e industrialización, a finales del siglo XX su propuesta se quedó en una mera interpretación de la racionalización de los elementos formales y estructurales de su propuesta, abandonándose a lo largo de 100 años la racionalización del consumo energético y el confort interior que han podido permitir el desarrollo de la industria durante este tiempo.
    Ahora se pueden crear edificios de consumo casi nulo o nulo siguiendo el estándar Passivhaus como sustitución a la ansiada norma que está por aparecer. En el año 2050 yo contaré con 80 años… Mientras tanto: Be Passiv!

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