1

Richard Sennett: “El declive del hombre público”. Península, Barcelona, 1974.

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Albert Molins Renter “China estrena su ‘Gran Hermano'”, disponible en LA VANGUARDIA, Mayo 2018

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Vicente Iborra “La calle es mía”, disponible en BLOG FUNDACIÓN ARQUIA, Octubre 2019

4

Andrés Di Masso Tarditti, Héctor Berroeta, Tomeu Vidal Moranta: “El espacio publico en conflicto: Coordenadas conceptuales y tensiones ideológicas”, disponible en ATHENEA DIGITAL, 2017.

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Espacio público y conflicto social

Banksy, Brooklyn, New York, 2018.

 

En las últimas semanas -meses y años- hemos presenciado una intensa actividad en las calles y plazas de diferentes ciudades: Hong Kong, Santiago de Chile, Barcelona, Belgrado. Las razones son diferentes, algunas manifestaciones son multitudinarias y pacíficas, y otras acaban en violencia y destrucción del mobiliario urbano. El espacio público es el único lugar que pueda acoger la crítica colectiva y manifestaciones públicas del malestar. Espacio donde se revelan diferentes conflictos derivados esencialmente: conflictos políticos, económicos, raciales, culturales, o de género. En casos extremos, en el espacio público se ha dado lugar a atentados con víctimas mortales.

 

La visión idealizada del espacio público destinado a la interacción social, donde la gente pasea, consume y se relaja, es distorsionada continuamente por las imágenes de los sin techo, de los vendedores ambulantes, cámaras y agentes de seguridad. Todos ellos son también el testimonio de diferentes conflictos de la modernidad, a veces más violentos, de baja intensidad pero de largo recorrido, que las manifestaciones ruidosas y masivas. La creciente regulación del espacio público, materializada en el aumento de los sistemas de vigilancia, normas de civismo y las consecuentes multas, certifican la privatización del espacio público, consecuencia, según Richard Sennett 1  de la parcial pérdida de su significado en la sociedad actual. Algunos de estos métodos de control se acercan incluso a las distopías totalitarias y crean buenos o malos ciudadanos, obedientes o transgresores.

 

El declive de la actividad pública, el creciente ensimismamiento fomentado por las tecnologías de comunicación y redes sociales, amenazan a convertir al espacio público en el espacio de mera circulación –sin encontrarse y sin quedarse-, de exposición –sin interactuar- o de intercambio unilateral. A menudo el carácter  público de espacios cerrados como centros comerciales, pasajes o mercados se funde con el espacio público de las calles y plazas colindantes, en una operación que les imprime el carácter dominantemente privado y comercial. La peatonalización de los centros históricos aparte de sus evidentes beneficios 3 da pie a su comercialización que inevitablemente marginaliza a una parte de ciudadanía. Frecuentemente, los intereses económicos y especulativos se anteponen a las necesidades básicas. Estos procesos dan a pensar que el espacio público es cada vez menos percibido como un bien de todos, como un espacio a cuidar, cuya calidad revierte en la calidad de la vida urbana.

 

El futuro de nuestras ciudades requeriría repensar el espacio público y entender que los conflictos sociales expresados en las plazas  se tendrían que resolver e idealmente prevenir colectivamente en otros espacios de negociación y decisión. El espacio público tendría que acoger a la diversidad de las necesidades, ser un lugar seguro y significativo con el cual la ciudadanía se pueda identificar y que a su vez represente la calidad cívica y democrática de la sociedad contemporánea 4.

 

Notas de página
1

Richard Sennett: “El declive del hombre público”. Península, Barcelona, 1974.

2

Albert Molins Renter “China estrena su ‘Gran Hermano'”, disponible en LA VANGUARDIA, Mayo 2018

3

Vicente Iborra “La calle es mía”, disponible en BLOG FUNDACIÓN ARQUIA, Octubre 2019

4

Andrés Di Masso Tarditti, Héctor Berroeta, Tomeu Vidal Moranta: “El espacio publico en conflicto: Coordenadas conceptuales y tensiones ideológicas”, disponible en ATHENEA DIGITAL, 2017.

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Autor:
(Belgrado 1972) Arquitecta por la universidad de Belgrado (1998) y Doctora por la UPC de Barcelona (2006) con la tesis sobe representación e ideología en la obra arquitectónica. Ha co-comisariado con Jaume Prat e Isaki Lacuesta el pabellón Catalán en la XV Bienal de Venecia, en la edición anterior participo en el pabellón de Corea ganador del León de Oro. Ha investigado la modernidad arquitectónica del mundo socialista, escrito y dado conferencias en diversas universidades europeas. Colabora con el departamento de Historia contemporánea de la UAB y es miembro del comité científico del Premio Europeo del Espacio Público.

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