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1

La cita no procede de nuevos guiones de “Elogio de la Luz”, sino que es la que abre una columna crítica con la situación política catalana.

2

Este “solo” sin tilde se lo dedico a José Ramón Hernández. 

3

Dewey, Melvil  “A Classification and Subject Index for Cataloguing and Arranging the Books and Pamphlets of a Library (Dewey Decimal Classification)” (1876)

4

James E. Tucker, “The Playboy Bed, designed for luxurious lounging and sleeping”. En Playboy Magazine, November 1959 (Vol. 6, No. 11)

5

John Lautner diseñó la casa en 1961 para la (más o menos) convencional familia Sheats, pero en 1972 la adquirió el menos convencional James Goldstein. La actual residencia es el resultado de cinco décadas de modificaciones realizadas por el propio Lautner y Duncan Nicholson.

6

Por ejemplo, la habitación de Lina (1903), de Adolf Loos.

7

En la Ville Savoye (1929) de Le Corbusier es posible elegir entre habitación con pilar o habitación con pilar y bajante. Doble diversión. Revisar la evolución del proyecto es un ejercicio interesantísimo que permite apreciar joyas como la versión con un baño organizado alrededor de un pilar, cual barra de pole dance. Quetglas. Josep (2009). Les heures claires. Proyecto y arquitectura en la Villa Savoye de Le Corbusier y Pierre Jeanneret. Sant Cugat del Vallès: Associació d’Idees, Centre d’Investigacions Estètiques, p. 359.

 

8

“Los constructores se aferraban a la antigua usanza y las nuevas viviendas se construían sin cuartos de baño. Las bañeras con agua corriente eran un lujo insólito en la ciudad y tan solo las utilizaban los aristócratas. Su denodada lucha de diez años no se tradujo en ningún resultado práctico. Claro que lo mismo ocurrió veinte años antes con los inodoros. El hombre de la ciudad se agarra de una manera patética a la tradición.” Delibes, Miguel, Mi idolatrado hijo Sisí. Destino, Barcelona. (1953)

 

10

Lavin, Silvia Form Follows Libido. Architecture and Richard Neutra in a Psychoanalytic Culture. MIT Press, Cambridge, pp. 74-81 (2004)

En mi casa _o___mos así

Fotograma de la película “Le fantôme de la liberté” (1974) de Luis Buñuel. Fuente: 20th Century Fox

Hace algunos meses Manuel Vicent escribía que “una familia educada sabe que cada instancia [sic] de la casa tiene sus propias normas de comportamiento” 1 . Desde entonces no dejo de darle vueltas a esa afirmación, cuestionándome si yo mismo soy una persona domésticamente educada.

Vivo solo2 desde hace unos años. Tiene sus ventajas, como el saber que la comida que dejo al salir de casa seguirá allí cuando vuelva, horas o meses después. Pero también ha propiciado algunos hábitos generadores de cambios en una vivienda que, originalmente, no era sino una más de las proyectadas en los setenta para convencionales y anodinas familias patriarcales católicas y heteronormativas.

Lo primero que hice tras mudarme fue sustituir el crucifijo del cabecero de la cama por un cuadro de Mazinger Z. Luego vendría lo de montar un cuarto oscuro en el baño, no siendo extraño encontrarse rollos de película fotográfica colgados del teléfono de la ducha. Lógicamente, en un lugar privilegiado entre inodoro y papel higiénico coloqué la estantería CCD1293 de mi biblioteca. El resto de CCDs están desperdigados por la casa siguiendo el orden propio de cualquier librería de viejo.

Uso una estancia como microdespacho, donde papeles, libros y ordenadores comparten espacio con incontables Playmobil y Sr. Patata, estos sí perfectamente ordenados. Otra es un híbrido entre habitación de invitados, trastero, tendedero y criadero de ácaros. Hace diez años unos amigos se quedaron en ella una noche. Ninguno ha vuelto a acercarse a menos de 600 km de su moqueta. Es tan terrorífica que estoy pensando en reconvertirla en mazmorra, aunque no dé el perfil de atractivo millonario.

La culpa la tiene que mi gimnasio está en una habitación en la también duermo, leo, conservo mi videoteca y otras muchas cosas que no tengo espacio para enumerar. Imagínenlas. No sé qué tendrá Vicent contra esas camas redondas calificadas como impúdicas, aunque reconozco que, solo por la facilidad para encontrar sábanas, también prefiero una rectangular, grande y versátil como la Playboy Bed4 . Una de dos por dos, como la de la Sheats Goldstein Residence5, me parece lo mínimo. Lo que no termino de ver práctico es un dormitorio peludo6 o con un pilar en todo el medio7.

Son estas rupturas de lo convencional, que todos manifestamos en alguna medida, las que tornan cualquier simple y monótona vivienda en un hogar, personal y único. Pero también las que definen otros modos de habitar, quizá tan educados y correctos como aquellos que, aquí y ahora, consideramos social y culturalmente “normales”. Tan normal como alguna vez lo fue carecer de baño8, de cocina9, o tener una cámara de orgón10.

Como arquitectos deberíamos ser capaces no solo de dar respuesta a cualquiera de estas singularidades personales, por mucho que nos perturben o se alejen de nuestra propia perspectiva del habitar, sino también de aprovechar estos experimentos para reflexionar sobre la propia domesticidad. Porque todos deberíamos ser libres para vivir como queramos. Lo triste sería estar condenados a vivir como nos dejen.

Notas de página
1

La cita no procede de nuevos guiones de “Elogio de la Luz”, sino que es la que abre una columna crítica con la situación política catalana.

2

Este “solo” sin tilde se lo dedico a José Ramón Hernández. 

3

Dewey, Melvil  “A Classification and Subject Index for Cataloguing and Arranging the Books and Pamphlets of a Library (Dewey Decimal Classification)” (1876)

4

James E. Tucker, “The Playboy Bed, designed for luxurious lounging and sleeping”. En Playboy Magazine, November 1959 (Vol. 6, No. 11)

5

John Lautner diseñó la casa en 1961 para la (más o menos) convencional familia Sheats, pero en 1972 la adquirió el menos convencional James Goldstein. La actual residencia es el resultado de cinco décadas de modificaciones realizadas por el propio Lautner y Duncan Nicholson.

6

Por ejemplo, la habitación de Lina (1903), de Adolf Loos.

7

En la Ville Savoye (1929) de Le Corbusier es posible elegir entre habitación con pilar o habitación con pilar y bajante. Doble diversión. Revisar la evolución del proyecto es un ejercicio interesantísimo que permite apreciar joyas como la versión con un baño organizado alrededor de un pilar, cual barra de pole dance. Quetglas. Josep (2009). Les heures claires. Proyecto y arquitectura en la Villa Savoye de Le Corbusier y Pierre Jeanneret. Sant Cugat del Vallès: Associació d’Idees, Centre d’Investigacions Estètiques, p. 359.

 

8

“Los constructores se aferraban a la antigua usanza y las nuevas viviendas se construían sin cuartos de baño. Las bañeras con agua corriente eran un lujo insólito en la ciudad y tan solo las utilizaban los aristócratas. Su denodada lucha de diez años no se tradujo en ningún resultado práctico. Claro que lo mismo ocurrió veinte años antes con los inodoros. El hombre de la ciudad se agarra de una manera patética a la tradición.” Delibes, Miguel, Mi idolatrado hijo Sisí. Destino, Barcelona. (1953)

 

10

Lavin, Silvia Form Follows Libido. Architecture and Richard Neutra in a Psychoanalytic Culture. MIT Press, Cambridge, pp. 74-81 (2004)

Autor:
(Gijón, 1981) Arquitecto (2005), máster en restauración arquitectónica y doctor en urbanística y ordenación del territorio por la Universidad de Valladolid. Compagina la práctica profesional vinculada a la planificación urbanística con la docencia en el área de proyectos arquitectónicos. Sus intereses giran en torno a la representación e interpretación cultural del territorio, los medios de comunicación y la disolución de los límites disciplinares.
  • Jose Ramon Hernandez Correa - 23 julio, 2019, 19:40

    Me han dedicado algunas cosas en mi vida, pero jamás un «solo» sin tilde.
    Estoy llorando.
    Muchas gracias, amigo. Qué digo amigo: hermano.

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