1

Behne será su editor. Taut, B., & Ábalos, I. «Arquitectura alpina»  Círculo de Bellas Artes (2011).

2

Tafuri, M., & Dal Co, F.» Arquitectura contemporánea»  Viscontea, pp. 128-129. (1982)

3

Harvey, D., & Smith, N. «Capital financiero, propiedad inmobiliaria y cultura» (vol. 1). Univ. Autònoma de Barcelona. (2005)

4

Así se refiere Manfredo Tafuri a la visión que lleva a las vanguardias a soñar con la fusión de arte, vida y técnica.

Tafuri, M. «La esfera y el laberinto: vanguardias y arquitectura de Piranesi a los años setenta» (No. 72) . Gustavo Gili (1984).

Arquitectura alpina (I): amor y culpa o la doble encrucijada de la imaginación política en arquitectura

 

“¡Toma Arquitectura Alpina!”. Así da a conocer en 1917 Bruno Taut a su amigo y mentor Adolf Behne el fascinante tratado en el que sueña con convertir la Tierra en una gran obra de arte 1 . Con la idea de combatir el aburrimiento generalizado —para él la causa más profunda de la guerra— Taut democratiza la naturaleza para el regocijo de las masas, transformándola en un monumento global para la paz. Tafuri afirmaba que la exaltación de la naturaleza como “utopía regresiva” propia de los tardo-románticos escondía un secreto y profundo sentimiento de culpa 2 ; pero hay algo más que nostalgia hacia un vínculo perdido en el idealismo de Taut. Antes de lanzarse a construir catedrales como estrellas, el arquitecto alemán abraza la tierra con estas palabras: “El amor es imaginación. El amor a la tierra es la imagen que tenemos de ella”.

La mezcla de amor y culpa que amalgama Arquitectura Alpina la encontramos hoy en el consumo global de experiencias naturales, en auge con la toma de consciencia de la crisis medioambiental. Las gemas coloridas que Taut engarza en las crestas de la Cadena de Monte y Hielo del Monte Rosa encuentran un eco en las filas de turistas que guardan cola para hacerse un selfie en la cumbre más alta de la la Tierra. Esa naturaleza espectacular e irrepetible que estimuló la imaginación política de Taut es empaquetada como imagen comercializable con idéntico cometido: encarnar el sueño “elevado” de un mundo mejor y a la vez canalizar en su excepcionalidad el ansia de “diferenciación” propia de la cultura de masas.

Cubrir la demanda de entretenimiento y especialidad que acompaña el avance de la globalización es la tarea asumida por la arquitectura icónica del “nuevo monumentalismo” que emergió en los 90 3 . Arquitectura Alpina de algún modo la anticipa, pero advierte un agujero que a ella escapa. Al apostar por la arquitectura como instrumento privilegiado para la Gestión del Todo 4 como interior total, Taut advirtió la relevancia de generar un equilibrio interno cuya urgencia hoy se expresa en el consumo mediático de experiencias “naturales”. También se apacigua a su través: hace tiempo que la renovación permanente de las superficies de lo real para hacer creíble el curso beneficioso del avance tecnológico encuentra un mejor aliado en la fachada verde que en el curtain-wall. El verde, sin embargo, ya no es suficiente. Los saturados y viscosos flujos del tecno-capitalismo cultural necesitan continuos “chutes” de fantasía que no sólo los bombeen, sino que además encubran los desequilibrios estructurales que los acompañan. Tafuri lo llamaba “ideología de la innovación permanente”.

Un proyecto como el Centro de Servicios y Pasajeros del Puerto de Kinmen podría verse entonces como un intento por reposicionar a la arquitectura como servicio semántico en los flujos globales del capital, amenazados por la circulación de imágenes de una naturaleza explotada y degradada: recolocándola en el imaginario como objeto de deseo, todo aparenta estar bajo control. Ciertamente, el “monumentalismo renovado” de Ishigami evoca la Arquitectura de la Montaña de Taut, pero ¿está aquí la imaginación simbólica al servicio de algo más que el mercado de la experiencia ostentosa? Arquitectura Alpina puede verse entonces no como modelo no para construir un mundo nuevo, sino para comprender un problema. La compleja relación que explicita entre equilibrio y renovación —amor y culpa— invita a revisar las condiciones, consecuencias y opciones para una arquitectura profundamente implicada en la crisis de la habitabilidad.

(Continuará)

Notas de página
1

Behne será su editor. Taut, B., & Ábalos, I. «Arquitectura alpina»  Círculo de Bellas Artes (2011).

2

Tafuri, M., & Dal Co, F.» Arquitectura contemporánea»  Viscontea, pp. 128-129. (1982)

3

Harvey, D., & Smith, N. «Capital financiero, propiedad inmobiliaria y cultura» (vol. 1). Univ. Autònoma de Barcelona. (2005)

4

Así se refiere Manfredo Tafuri a la visión que lleva a las vanguardias a soñar con la fusión de arte, vida y técnica.

Tafuri, M. «La esfera y el laberinto: vanguardias y arquitectura de Piranesi a los años setenta» (No. 72) . Gustavo Gili (1984).

Autor:
Paula V. Álvarez es una arquitecta con sede en Sevilla, fundadora de la práctica editorial Vibok Works . Su trabajo reúne investigación, edición, diseño y escritura desde una perspectiva experimental y crítica. Su principal interés de investigación es cómo el encuentro del enfoque académico de los Estudios Culturales y de la Ecología de los Medios con la experimentación arquitectónica desde inicios del s. XX hasta nuestros días puede habilitar una comprensión más profunda de la renovación de las técnicas de arquitectura en el seno de la globalización electrónica y la cultura tecnográfica.

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