Infraestructuras y ciudad herida

Imagen Los Orígenes de Compostela. Arturo Franco Taboada

Cuando analizamos el trazado de una ciudad solemos fijarnos en preexistencias históricas y en cómo agentes naturales, como el relieve o un río, han marcado su desarrollo.

En Santiago de Compostela la trama generada entre la catedral, la muralla medieval y los caminos de entrada al recinto marcan su desarrollo. Estos elementos marcan los ejes sobre los que la ciudad se ha desarrollado durante la mayor parte de su historia.

Posteriormente surgen nuevas zonas urbanas para acoger el aumento de población como: el Campus Universitario para estudiantes; el Burgo de las Naciones para visitantes y peregrinos o los nuevos barrios de viviendas por la continua migración del campo a la ciudad.

Otro hito importante fue asumir la capitalidad de Galicia en los 80 por lo que supuso para la ciudad acoger el gobierno autonómico con todo su peso económico y social. Pero, sin duda, lo que más huella dejó en la traza urbana fue el traslado de la estación de ferrocarril. El eje trazado por la vía del tren, junto con sus márgenes de protección, formaron una barrera insalvable para la ciudad.

Si con el paso del tiempo la condición de extramuros generada por las murallas medievales había ido desapareciendo; en pleno siglo XX una infraestructura volvía a segregar la ciudad. El barrio de Pontepedriña quedaba así aislado, física y mentalmente en el ánimo de los compostelanos que durante muchos años dirigieron su mirada hacia otras partes de la ciudad.

Paradójicamente, nuevas infraestructuras nos dan la oportunidad de reparar los errores, de cerrar la “fractura” provocada, de suturar la herida.

Toda la ciudad está pendiente de la transformación que va a suponer la nueva Estación Intermodal. Además de vincular la llegada a la ciudad a través de las principales vías de transporte público: trenes y autobuses; el proyecto incluye una pasarela de conexión peatonal entre los dos lados de la ciudad separados en los años 50 por el ferrocarril.

Proyecto-Intermodal-Santiago-Estudio-Herrero

Aunque no deja de ser una conexión puntual, va permitir a los habitantes de Pontepedriña llegar al centro de la ciudad de forma más cómoda, accesible e inmediata, pero también va a propiciar la circulación en sentido inverso desde el Ensanche.

El Ensanche se desarrolló durante el siglo XX a través de manzanas cerradas con escaso espacio público. La actuación conectará esta zona congestionada con el parque que discurre a orillas del Sar permitiendo disfrutar a sus habitantes de este espacio natural reduciendo considerablemente la distancia que los separa.

También va a cambiar el flujo de visitantes. Aquellos que se acerquen a Santiago en autobús o tren tendrán rápido acceso al centro, pero también a esta otra parte de la ciudad con lo que, sin duda, florecerá dinamizando económicamente todo el barrio.

Puede ser también una oportunidad para deslocalizar los alojamientos turísticos más allá del centro histórico. Una zona bien situada respecto al transporte público es atractiva para los visitantes y puede suponer un impulso a la rehabilitación de viviendas en el barrio.

Las perspectivas son ilusionantes pero será necesaria una profunda labor de análisis para saber lo que conviene poner en valor y preservar de la historia del barrio, no sólo por la memoria de sus vecinos sino, desde el punto de vista estratégico, para ofrecer a los visitantes algo realmente auténtico y diferenciador.

Durante mucho tiempo el barrio se desarrolló de espaldas a la ciudad. La construcción de un centro comercial generó un nuevo foco alrededor del cual surgieron nuevas edificaciones rejuveneciendo la población, generando nuevos servicios y dinamizando sus calles. Es el momento de establecer nuevos lazos de unión y ésta debe ser la tendencia a seguir.

Otras actuaciones como la instalación de un ascensor para salvar el desnivel entre los barrios de Fontiñas y Concheiros o la reducción del tráfico en la avenida de Lugo, contribuirán a ello. También el “Itinerario Verde”, la estrategia local de conectar las zonas verdes de la ciudad a través de una gran senda verde urbana, facilitará la integración de las diferentes partes de la ciudad entre sí y con su entorno natural.

Aún hay mucho trabajo por delante para conseguir cerrar las heridas provocadas por una inadecuada gestión del desarrollo urbano. La labor de la participación ciudadana coordinada por los ayuntamientos es vital para no dejar pasar la oportunidad de hacerlo.

Autor:
Arquitecta gallega especialista en rehabilitación y eficiencia energética. Desde el comienzo de su carrera profesional, además de los procesos proyectual y ejecutivo de la edificación, su trabajo incluye la investigación de tipologías edificatorias y procesos constructivos.Con amplia experiencia en asesoramiento y formación técnica para profesionales de la edificación, es fundadora y directora de asesorArqla plataforma de Asesoramiento Profesional en Arquitectura.

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