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In Luís Urbano, Opúsculo 6- Pequenas construções literárias sobre Arquitectura, Duplicidade e a Flânerie Contemporânea, Porto: Dafne editora, 2007

2

In Fernando Pessoa, Páginas de Estética e de Teoria Literárias (Textos establecidos y prefaciados por Georg Rudolf Lind y Jacinto do Prado Coelho), Lisboa: Ática, 1966.

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Libro escrito por Keith Diaz Moore, con reflexiones críticas sobre el trabajo de Amos Rapoport.

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“… And of all the social sciences anthropology was the least explored by architects- perhaps because the essence of that discipline is diversity, made inevitable by the comparative study of culture and values…”In Keith Diaz Moore, Culture Meaning Architecture: Critical reflections on the work of Amos Rapoport, Aldershot: Ashgate, 2000.

El arquitecto, un esnob incomprendido

El arquitecto, un esnob incomprendido

¿Valdrá la pena explicarlo?

(Casi un autorretrato)

La sociedad construye el ‘arquitecto esnob’ de hoy en día, y la misma destruye el público que se desearía.

Ante esta ‘disonancia, ¿quién estará caminando hacia el abismo, el arquitecto o la sociedad?, ¿de qué lado está lo acertado y lo errado?, y ¿hasta qué punto se distanciarán estas dos realidades?

Mientras tanto, el arquitecto no pierde el rumbo y ‘diseña’ un recorrido aparentemente vacío que ‘llena’ una mirada, a priori, inocente.

El expolio arquitectónico y artístico heredado moldea al arquitecto como personalidad polivalente. Un individuo que manifiesta fragmentos de saberes y, a la vez, aparenta desinterés – especialista en generalidades, quizás, ya que su inspiración podrá venir, fingida o naturalmente, de diferentes áreas del mundo del saber. En consecuencia, como (principal) requisito de la profesión, surge una atención desmedida a lo que acontece a su alrededor –una manifestación del interés con relación al mundo exterior como testimonio de un mundo interior.

En la ciudad, él es el prototipo del ‘flâneur Baudeleriano’ que deambula en el paisaje urbano sin un recorrido definido1, sin compromiso ni propósitos nostálgicos del pasado; es aquel que se pierde en el espacio y en el tiempo, sin llegar a perder su identidad.

La mirada es crítica y sincera, la presencia es discreta pero intensa; a veces, su actitud es arrogante e inesperada, y los comentarios son irónicos y sin pretensiones. Tangente a la definición de ‘diletantismo‘ referida por Fernando Pessoa2 en la que la simple curiosidad por lo superficial desciende a la esencia de las cosas. El arquitecto es efímeramente intenso y sincero con cada una de ellas; vive profundamente, con el pensamiento y la emoción, todos los aspectos de la realidad ilusoria.

El tiempo pasa y queda la angustia de que todos los minutos se ‘pulvericen’ en cultura; no hay tiempos muertos ni intervalos de descanso cuando llega esta fase en la que arquitectura y vida se confunden. El arquitecto habita un lugar cerca de la ‘discreta’ y ponderada locura, detrás del negro que viste, y oculta la cara ‘más oscura’ que le hace rechazar la inmensidad desinteresada y acrítica.

Siguiendo con el tema, ‘tropecé’ con un libro que me hizo avanzar intensamente con este ensayo. “Culture- meaning -Architecture»3 expone las reflexiones críticas de Amos Rapoport, una imperdible colección de ensayos que incentiva el pensamiento acerca de las disciplinas de la cultura y su relación con la forma construida y la experiencia ambiental humana4.

Así como la ignorancia y el desinterés propician la felicidad, la erudición es un vicio que, al igual que otros, motiva la insatisfacción personal. Viendo la comodidad como obstáculo, el arquitecto en cuanto artista conoce la intelectualización absoluta, que si no es frenada rápidamente llevará al agotamiento y a la locura.

La efervescencia de estos pensamientos se densifica por una frustración que crece diariamente: la conciencia de la incomprensión y desinterés ajenos, por lo que es y por lo que hace. La culpa quizás la tenga el arquitecto, quizás la tenga la incredulidad en la felicidad eterna, o quizás la tenga el rechazo al típico comodismo y a la novedad del culto a lo ‘vintage tecnológico’ que muere antes de nacer.

El esnobismo con ‘pinceladas’ de arrogancia, que el presente texto expone, nace de un sentimiento nostálgico de lo que él no vivió, no construyó ni habitó. Ante la sociedad, el arquitecto es ignorado cuando se vuelve coleccionista de visiones, espacios y experiencias, ‘nómada’ en el tiempo y perspicaz en el espacio.

Volvemos a un fin que no pide sensibilización; tal vez comprensión sea la palabra más ‘simpática‘ en este contexto. Una comprensión por esta ‘manifestación’ intempestiva e ingenua que presento… Y quienes de ‘nosotros’ poco se identifiquen con ella, es el producto de la sociedad, que inocentemente crea arquitectos que rechazan el negro y veneran la previsibilidad de lo que son y de lo que crean.

O arquiteto Ludwig Mies Van der Rohe (1886-1969)

 

Notas de página
1

In Luís Urbano, Opúsculo 6- Pequenas construções literárias sobre Arquitectura, Duplicidade e a Flânerie Contemporânea, Porto: Dafne editora, 2007

2

In Fernando Pessoa, Páginas de Estética e de Teoria Literárias (Textos establecidos y prefaciados por Georg Rudolf Lind y Jacinto do Prado Coelho), Lisboa: Ática, 1966.

3

Libro escrito por Keith Diaz Moore, con reflexiones críticas sobre el trabajo de Amos Rapoport.

4

“… And of all the social sciences anthropology was the least explored by architects- perhaps because the essence of that discipline is diversity, made inevitable by the comparative study of culture and values…”In Keith Diaz Moore, Culture Meaning Architecture: Critical reflections on the work of Amos Rapoport, Aldershot: Ashgate, 2000.

Autor:
(Figueira da Foz, 1996) Estudante na Faculdade de Arquitetura do Porto (desde 2014), com um percurso escolar dividido entre a arte, ciência e literatura, a arquitetura surge como a síntese dos três mundos. A palavra manifesta-se enquanto processo criativo, tal como o desenho em Álvaro Siza.

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