Miniyo/Dr. Maligno vs. Gollum/Sméagol: dos posiciones docentes (… aunque no lo parezca)

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Miniyo y el Dr. Maligno. Fuente: www.inc.com

Miniyo es el nombre del personaje interpretado por el actor estadounidense Verne Troyer en la saga de películas del espía Austin Powers, en las que acompañaba, imitaba y reproducía exactamente todos los  gestos (incluyendo vestuario y aspecto físico ) de su creador, el Dr. Maligno.

La docencia de la arquitectura no sólo presenta diferentes materias (la tan manida situación intermedia entre el artista y el científico) sino también maneras de enseñarlas. Todos los que hemos pasado por una escuela de arquitectura sabemos que existen asignaturas que se basan en la transmisión directa de unos conocimientos, los cuales deben ser adquiridos por los alumnos para superarlas. En ellas es difícil encontrar modelos educativos no jerárquicos alternativos al clásico de: “el profesor enseña y el estudiante aprende”…  por desgracia no es fácil encontrar un “oh capitán, mi capitán” (aunque seguro que los hay ;).

Sin embargo, la que para nosotros es la parte más característica de la docencia de la arquitectura son las asignaturas proyectuales: aquellas en las que el alumno toma una posición activa y muestra cómo pretende alterar la realidad (por cierto, proyectos arquitectónicos no es la única). Sólo con este dato, el modelo educativo debería ser radicalmente diferente: bidireccional y no jerárquico. A pesar de ello, muchos docentes, y muchos modelos de enseñanza que conocemos y en ocasiones hemos experimentado,  reinciden en el sistema anterior. El problema es que, si bien en el caso de las asignaturas propedéuticas que comentábamos anteriormente los conocimientos que se imparten son verdades “absolutas” (al menos hasta que no cambien los paradigmas científicos), en la acción proyectual este tipo de verdades brillan por su ausencia. Es entonces cuando aparece el problema, que no es otro que sustituir esas verdades científicas por las verdades subjetivas del docente a la hora de enseñar a proyectar. Es en estos casos, cuando los alumnos que reciben la consideración de aventajados son aquellos que acompañan, imitan y reproducen exactamente los gestos (en ocasiones extremas, incluso vestuario y aspecto físico)  de su mentor; dicho de otra manera: miniyos.

No tenemos muy claro si el término clínico “bipolar” es una definición acertada, pero de una manera intuitiva creemos que describe una cualidad que apreciamos en los profesores de estas asignaturas: la capacidad de enseñar a proyectar, sin enseñar a reproducir una manera propia de proyectar. Y esto es bastante complicado cuando precisamente en tu ejercicio profesional tratas de alcanzar certezas (no sabemos si decir un método, pero al menos un conjunto de intereses y prácticas recurrentes). Es curioso pero este tipo de certezas propias, que al menos nosotros apreciamos en nuestra práctica profesional, no creemos que deban ser algo así como una “materia docente”; si acaso una de las muchas “buenas prácticas” que existen. Esta posición no es una tarea fácil, ya que exige al docente estar sistemáticamente fuera de la zona de confort que él mismo ha construido, pero que no es la del alumno. Y es que enseñar a proyectar quizás es ayudar al alumno a construir sus propias certezas (o sus propios interrogantes). Así pues, os animamos a ejercer esta bipolaridad en el aula siempre que podáis; ya cada cual decidirá si quiere ser en el estudio/clase: Jekyll/Hyde, Bruce Banner/Hulk o Gollum/Sméagol (con un par de personalidades es suficiente… no hace falta tener 23 como el de Múltiple).

Autor:
- Iván Capdevila y Vicente Iborra - Profesores de la Universidad de Alicante en la actualidad, desde el 2003 viven, trabajan, estudian, investigan y dan clases en lugares tan dispares como España, Reino Unido, Austria, Noruega, Corea, Méjico, Bielorrusia…

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