Últimos posts
Tema - Arquitecto-cliente
Tema - Profesión

¿Quiere usted hacer una casa buena, bonita y barata?: Llame a un arquitecto

Casa Gaspar Alberto Campo Baeza

Casa Gaspar, del arquitecto Alberto Campo Baeza.  Fotografía © Hisao Suzuki

Dedicado a Gerardo García-Ventosa.

Por Alberto Campo Baeza.

¿Está usted pensando en hacerse una casa? ¿Querría que su casa fuera buena, bonita y barata? Llame a un arquitecto, a un buen arquitecto.

Hay alguna gente, insensata, que si pudiera, haría su casa sin arquitecto. Consideran al arquitecto como un mal menor. Son los mismos que se automedican con tal de no ir al médico. Son, pocos, profundamente ignorantes. Se gastan un dineral en farmacia para nada. Y, o se mueren, o finalmente van al médico.

Casa Gaspar

Casa Gaspar, del arquitecto Alberto Campo Baeza.  Fotografía © Hisao Suzuki

Un arquitecto es un servidor de la sociedad. Un arquitecto es alguien que busca la belleza a través de la arquitectura, y que a la vez resuelve problemas a la sociedad y que trata de hacer felices a las gentes para las que trabaja.

Yo podría hacerles ahora una defensa de cómo es bueno contratar a un arquitecto, a un buen arquitecto, para que todo les salga bien .Pero he pensado que lo más sencillo será contárselo en primera persona, a través de mi propia experiencia profesional.

Si les digo que la casa más hermosa que he hecho, la mejor, ha sido la casa más buena y más bonita y más barata que he construido, ustedes dirán que exagero. Pues no.

ENCARGO

Me llama un día una buena amiga mía, guapísima, y me dice que si puedo hacerle una casa para ella y su propio, pero que sólo tienen tres millones de pesetas (20.000 euros) y un terreno pequeño. Me pedía una casa con privacidad absoluta en un pequeño pinar, rodeada de casas de familiares, en la provincia de Cádiz.

Yo sólo le pedí libertad absoluta. Porque sigo pensando que un arquitecto es un poco como un médico. Debe escuchar atentamente al paciente y hacerle todos los análisis necesarios pero, el diagnóstico lo hace el médico, y el enfermo debe obedecer. Yo al menos es lo que hago como paciente: obedezco ciegamente al médico, y siempre me ha ido muy bien.

Planta y sección Casa Gaspar

QUÉ SE HIZO

La solución fue muy sencilla. Un simple rectángulo de 6×18 m, levantado con muros de carga. Un patio delante de 6×18 y otro patio detrás, también de 6×18.

Ya dentro, dos muros transversales más bajos, a 4 m de los bordes, para crear a un lado un dormitorio y un baño, y al otro lado una cocina y un segundo dormitorio. Para iluminar el espacio central de 6×10 se abren en las cuatro esquinas unos vidrios fijos de 2×2 que dan continuidad a ese espacio central con los dos patios. Para circular y ventilar ese espacio central, dos puertas opacas en el centro, en el eje principal. Los dos dormitorios y la cocina se iluminan y conectan con sus patios con puertas transparentes. El baño con un lucernario. Todo en poco más de 100 metros cuadrados.

La casa construida responde a la mejor tradición andaluza: patio delantero de entrada y patio trasero. En cada patio plantados simétricamente dos limoneros lunares. En el patio del fondo una pequeña alberca con agua que da gloria verla y oírla. Porque el sonido del agua también colabora a la belleza de esos espacios. Por fuera la casa aparece completamente cerrada con sólo la puerta de entrada.

CON QUÉ SE HIZO

Se levantó todo con muros de carga de ladrillo, que es lo más barato y sencillo para estas dimensiones. El suelo todo con simple solera, bien aislada e impermeabilizada. La cubierta resuelta con un simple forjado cerámico. El pavimento todo, dentro y fuera, de piedra caliza Capri de Córdoba, pulido y abrillantado. Es un pavimento tan bonito que lo he seguido poniendo en todas mis casas.

Todo se hizo blanco. Las paredes y las tapias encaladas, blancas blanquísimas, conceden a esos espacios una luminosidad maravillosa. Son sencillas hasta las lámparas: unas simples bombillas blancas en las paredes protegidas por encima con un simple vidrio.

QUIÉN LO HIZO

Lo puso en pie en unos plazos razonables Conejito, un encargado de obra mayor, sabio y bueno de los que quedan pocos. Como aparejador Diego Corrales que lo hizo muy bien. Porque un aparejador también es necesario, como el médico necesita de la enfermera. Me ayudó también un buen amigo arquitecto de Chiclana, Miguel Vela.

EL LUGAR

Los arquitectos hablamos siempre del genius loci, del lugar. Pues esta casa parecía que hubiera estado allí desde siempre. La casa quedó, lo es, muy muy bonita. ¿Qué es lo que tenía de más esta casa que no tuvieran las otras? Porque tanto en el entendimiento del lugar como en los materiales y en los colores y en el tratamiento de la luz, como en la tipología, en el tipo de casa, la casa es una casa tradicional andaluza. De ayer de hoy y de mañana. Pues el secreto es que está hecha por un arquitecto al que no se le da mal el control del espacio, de la luz y de la escala y de las proporciones. Un arquitecto que sabe que para llegar a la venustas, a la belleza, es imprescindible antes cumplir con la utilitas y con la firmitas. Como bien lo proclamaba Vitrubio.

Casa Gaspar Esbozos

CUÁNTO

La casa costó lo previsto, 3 millones de pesetas de 1992, 20.000 euros de hoy. Es una casa pequeña, de 100 metros cuadrados, que parece grande. Quedamos todos encantados: propiedad, constructor y arquitecto. Tan encantados que al poco tiempo construimos otra casa en la misma línea,  la Casa Guerrero, para uno de sus hermanos.

DIFUSIÓN

La casa Gaspar ha aparecido hasta en la sopa. En todos los libros y revistas de arquitectura del mundo, muchas veces en la portada. Claro que gran parte de la culpa la tiene HisaoSuzuki, un fotógrafo excepcional que hizo unas fotos excepcionales. Ya me había hecho antes las fotos de la Casa Turégano, con un resultado estupendo, por lo que no dudé en llamarle para traducir a imágenes el espíritu de la Casa Gaspar. No olvidaré la madrugada en que, todavía todo oscurísimo, estábamos los dos en el patio de atrás de la casa. El había desplegado trípodes y cámaras y sólo estábamos esperando a la luz, con el objetivo expectante y los limoneros, como yo, asombrados. Poco a poco, muy lentamente, se levantó un claror y nuestro buen fotógrafo empezó a apretar botones. El resultado es ese conjunto de imágenes bellísimas con una luz misteriosa casi imposible de explicar, donde queda bien traducido el espíritu de esta casa.

CONCLUSIÓN

Creo que a través de estas sencillas líneas y de los dibujos expresivos y de las fotografías maravillosas, es fácil entender cómo es posible, con un buen arquitecto, hacerse una casa buena, bonita y barata: la casa más bonita del mundo.

Arquitecto: Alberto Campo Baeza.

Fotografía: Hisao Suzuki.

Si te gustó esta reflexión seguro que también te gustará este otro texto.

 

Foto Alberto Campo Baeza 500

 

Autor:
(Valladolid, 1946) Académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Es Catedrático de Proyectos en Madrid y ha sido profesor en muchas otras universidades del mundo. Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Pablo CEU. Sus obras han tenido un amplio reconocimiento y su trabajo ha sido expuesto en el Crown Hall de Chicago, en la Basílica de Palladio, en el Tempietto de S. Pietro in Montorio, en el MAXXI en Roma o en la American Academy of Arts and Letters en Nueva York.
  • rosario di rosa - 9 julio, 2015, 10:45

    alberto, uno de los mejoreres arquitectos españoles, capaz de emocionar con «poca materia»

  • ana casso - 9 julio, 2015, 11:14

    Genial como siempre campo Baeza en su sencillez….artículo que llega hasta el tuétano sin grandilocuencias linguísticas (maldita diéresis) . Y llega porque los arquitectos que vivimos para el propietario y no del propietario tenemos el mismo espíritu que él. Enhorabuena a blog de Arquia por ofrecerle el espacio.

  • Miguel Angel Alvarez - 9 julio, 2015, 12:44

    ¡Qué gran arquitecto es Alberto Campo! La sencillez de su explicación es como la sencillez de la casa y sin embargo ambas son geniales

  • Miguel Manzano - 9 julio, 2015, 13:04

    Me encanta ver que siguen existiendo construcciones aparentemente tan sencillas, con materiales humildes y espacios tan logrados para el bien de su propietario, y no la necesidad de esa grandilocuencia y exceso de tecnología de las que algunos abusan, con un mantenimiento que trae de cabeza al dueño. Bravo Alberto, eres modelo de muchos.

  • Rafael - 9 julio, 2015, 16:39

    El problema es que lo que se plantea es poco menos que una utopía, ya que se necesita:

    1. El interés de un cliente que, pese a ciertos condicionantes económicos, deje hacer al arquitecto.
    2. Un arquitecto con tiempo: la degradación de la profesión ha provocado que los proyectos se hagan rápido y mal. Un diseño tan sencillo como el que se plantea, pese a que parezca lo contrario, requiere de mucho más tiempo de reflexión que uno «estándar», por decirlo de alguna manera.
    3. Un arquitecto con ética ya que, ante dar con una solución relativamente barata, muchos habrían optado por incrementar ficticiamente el precio de la construcción un 50% más, por ejemplo, resultando aun así barato y con la consecuente aprobación del cliente, y repartiendo convenientemente dicho inflado de precio entre todos los agentes intervinientes para que nadie se queje.

    En definitiva, que requiere del respeto profundo por el trabajo propio y el ajeno, y eso a día de hoy se estila tanto como las camisas con chorreras.

  • Guadalupe Romero Sánchez - 9 julio, 2015, 17:28

    Un amigo de la Universidad me acaba de enviar este enlace. ¡Qué maravilla ver y recordar de nuevo esta casa!
    Esa foto del exterior de la Casa Gaspar es sencillamente genial. Mi padre Manuel Romero «Conejito» a pleno rendimiento dando vida a este proyecto del gran arquitecto Campo Baeza. Yo lo recuerdo muy lejano en el tiempo, pues era solo una chiquilla rubia que de vez en cuando pasaba cerca de la obra. No sé si ha sido el destino pero actualmente soy doctora en historiadora del arte especializada en arquitectura y, aunque siempre quise aventurarme en el estudio del trabajo de Campo Baeza, aún sigue estando en el cajón de cosas pendientes que algún día rescataré.
    Gracias Rodrigo.

  • Guadalupe Romero Sánchez - 9 julio, 2015, 17:33

    Y sí…. ¡sabio y bueno de los que quedan pocos!
    Gracias Arquitecto.

  • Ana Asensio - 13 julio, 2015, 13:44

    Bueno, siento ser yo la que venga a poner la nota agria al post. Pero es que no me parece tan elogiable como todos estos comentarios que estoy leyendo. Pecamos siempre de adorar al arquitecto ‘maestro’, olvidando que hay que ser crítico también por el bien de la arquitectura y la sociedad. Cosas positivas que aprender, siempre, pero… sin el elogio fácil, sin ser ciego a la crítica. Y este post, para mí tiene mucha crítica que hacer. Varios puntos sólo, con mirada variopinta, me han chirriado y hecho pupa:

    – «Hay alguna gente, insensata, que si pudiera, haría su casa sin arquitecto. Consideran al arquitecto como un mal menor. Son los mismos que se automedican con tal de no ir al médico. Son, pocos, profundamente ignorantes».

    *A ver… Parece ser que el señor Campo Baeza no sabe nada de historia de la arquitectura. No de la que enseñan en las escuelas, de la de verdad.

    – «Me llama un día una buena amiga mía, guapísima, y me dice que si puedo hacerle una casa para ella y su propio, pero que sólo tienen tres millones de pesetas (20.000 euros) y un terreno pequeño».

    *Discúlpeme Sr Campo: Yo que en 1992 ya tenía 6 años recuerdo perfectamente las penurias de mis padres criando a 5 hijos en una Almería pobre: le puedo asegurar que 3 millones de pesetas de 1992 no son 20.000€ de 2015. Si hacemos las cuentas así, yo puedo decir que mi madre compró su casa por 75.000 pesetas de los años 70, osea, 450€ hoy. Por-favor.

    Por otra parte, y pecando no ser muy estúpida y básica, me parece a mí que está dejando de lado u obviando el coste del terreno, que ya lo tenían compradito, y que me parece a mí que es un coste bien grueso a añadir. Y no sé, están obviándose todos los costes que no son los de la mera construcción.

    Y ya como nota final a esa frase tan breve de Campo que he pegado, lo de la amiga guapísima, no sé. Sobra.

    – «Como aparejador Diego Corrales que lo hizo muy bien. Porque un aparejador también es necesario, como el médico necesita de la enfermera».

    * ¿el médico, la enfermera? ¿porque un aparejador también es necesario? Dios mío. Prefiero no comentar.

    – «La casa construida responde a la mejor tradición andaluza: patio delantero de entrada y patio trasero. En cada patio plantados simétricamente dos limoneros lunares. En el patio del fondo una pequeña alberca con agua que da gloria verla y oírla».

    *Me gustaría saber qué tradición andaluza es esa que está contando, ya que por lo que yo sé lo más común (al menos en mi tierra de Andalucía Oriental, en la cual no se construye igual que en la occidental, la de serranía, la de costa, etc), lo más común es organizar la casa entorno a un patio, es decir, un patio central, abierto en modo de claustro, o cerrado como patio de luces (lo más normal, dadas las temperaturas). Las albercas son para almacenar el agua de riego, principalmente, no tanto como ‘ornamento’.

    – «El pavimento todo, dentro y fuera, de piedra caliza Capri de Córdoba, pulido y abrillantado. Es un pavimento tan bonito que lo he seguido poniendo en todas mis casas. Todo se hizo blanco. Las paredes y las tapias encaladas, blancas blanquísimas, conceden a esos espacios una luminosidad maravillosa».

    *El pavimento de piedra no es baratísimo precisamente. Los pavimentos más comunes en la arquitectura andaluza han sido los suelos continuos de cemento o cal, pulidos, y si me apuras, los cerámicos. Piedra, ni barata, ni habitual. A no ser que me estuvieras hablando de un empedrado de ‘canto rodao’. Es decir, en cuanto a lo de que los materiales elegidos fueron los más baratos y sencillos, como dice.

    Y la blancura… sí. Es muy propia de nuestra arquitectura. Pero hay que comprenderla, interiorizarla, no utilizarla como simple bandera, igual que la de ‘la belleza’. El blanco de cal desinfecta (higiene, primer motivo), refresca (temperatura, segundo), produce reflejos de luz que la introduce en el interior de las viviendas, porque normalmente, tenemos ventanas pequeñas para que no entre el calor, por lo que hay que meter la luz dentro de alguna manera (luz, tercer motivo) y homogeneiza superficies, porque en la arquitectura popular del sur, la pobreza material muchas veces se ha compensado homogeneizando todas esas texturas y parches con un único blanco cal, que plastifica toda superficie, toda arista. Pero la luz… quizás el motivo que más atrae… hay que comprenderla. La luz también ciega, en lugares tan luminosos como estas tierras nuestras del sur. La luz ciega y por eso tenemos enredaderas, sombrajos, árboles a los que no se le deja ese alcorque ínfimo porque están plantados como si de esculturas semivivas se tratase. La luz también ciega.

    Y después, respecto a los comentarios de los que aquí entran, tipo:
    – «artículo que llega hasta el tuétano sin grandilocuencias lingüísticas»
    – ‘La sencillez de su explicación es como la sencillez de la casa y sin embargo ambas son geniales’.

    *Creo que la palabra en este caso no es sencillez, sino simpleza, con perdón, ya que la explicación deja mucho mucho que desear sobre la veracidad del proyecto y construcción de esa casa, basándose en datos económicos como centro de su argumento que… no sé yo. Además de otras justificaciones como el lenguaje con el entorno o la ‘tradición andaluza’, que también dejan mucho que desear.

    Como pregunta final que me hago es, cómo este post tipo colleja, dando algún tipo de ‘enseñanza o lección’, la puede hacer la misma persona que hace poco nos mostró su última obra en Tarifa, la Casa van Thillo, desproporcionada, invadiendo la playa, desorbitada económicamente, aquí ya sin ningún análisis de la ‘tradición andaluza’, o el entorno, con esos vacíos que imagino llenos de arena al primer viento de Tarifa. No entiendo la enseñanza del post, la verdad, ni ese rollo de ‘un arquitecto, un buen arquitecto’: ¿quién decide aquí quien es un buen arquitecto y quién no? A Campo, yo le doy siempre a través de mis críticas la misma enseñanza, la que creo que más útil le puede ser: ‘Más humildad, por favor’.

    • Manuel - 14 julio, 2015, 9:42

      Genial crítica!

      • Ana Asensio - 14 julio, 2015, 13:00

        ¡Gracias! La crítica es necesaria, porque si no, los ‘maestros’ se convierten en ‘bufones’.

      • gabriela - 15 julio, 2015, 21:53

        Hasta parece que siente envidia, no agradezca el comentario, más humildad, por favor.

        La casa es bella, es sencilla, y al ser arquitecto efectivamente se identifica uno con los clientes que se automedican, que creo era todo el punto de este artículo, y bueno si no es capaz de admirar la belleza pues nadie la culpa.

        Se entiende también que debemos ser críticos de cuanto se nos atraviese, solo que se lee tan dura que parecen insultos más que críticas.

        • Ana Asensio - 16 julio, 2015, 10:37

          Hola Gabriela,

          Es obvio que no sabe el significado de las palabras envidia, humildad, agradecer, crítica e insulto.

          Por otra parte, la sarna pica, así