El país en el que se escriben los números del derecho o sobre la “Marca España”.

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El país en el que se escriben los números del derecho es árido, de tierra caliza y seca. Su cercanía al mar provoca que el clima a la par de caluroso, mantenga una humedad relativa  cercana al 100% en algunos momentos del año.  El caso es que a este país, en el que los números se escriben de derecho, han llegado numerosas compañías españolas. Hay que advertir que en este lugar, aparte de piedra caliza o tormentas de arena,  pareciera que el dinero saliera de pozos excavados en la tierra. Se da el efecto curioso que uno puede toparse con verdes campos de golf donde por naturaleza solo debiera existir un pedregal.

Cualquiera pudiera pensar que si  la hierba puede crecer en pedregales, por qué no una empresa española pudiera obtener beneficios. Dicho y hecho. Aquí me encuentro, como espectador silente en medio de un mar de sopa de letras llenas de acrónimos en el que a  nuestras habituales SA se suman a colaborar con EHAF, AECOM, WP, KEO… así todos los que quieran. Pero ay, lo que parecía fácil y sencillo todo se complica en el país en el que los números se escriben del derecho… porque ¿no se lo dije? ¡Somos nosotros los que escribimos y leemos los números del revés! Si no cayeron en la cuenta, la lógica numérica  comienza en las unidades, sigue por las decenas y continúa en una sucesión infinita hacia las centena, millares, decenas de millar, etc… fue Fibonacci quien importó los números arábigos a Europa  a inicios del siglo XIII y como en occidente escribimos de izquierda a derecha, qué más fácil que leerlos del revés pero coincidente con la forma de escribirlos. Así que aquí, ya se lo he dicho, las cosas no son siempre lo que parece, asemejándose en ocasiones más a un teatro en el que los figurantes tratan de guardar apariencias a la par que negocian o se hacen la cama bajo cuerda. ¿y qué sucede cuando una empresa española llega al país donde los números  se escriben del derecho? Les relato sólo un par de detalles –se dice el pecado pero no el pecador, así que no los busquen en este artículo- para provocar la reflexión:

  1. Ajustes de presupuesto y plazos para realizar el contrato. Supongo que bajo la inercia tan nuestra implantada por las subastas a la baja con el “ya lo arreglaremos” posterior.
  2. Desplazamiento de profesionales no cualificados bajo el epígrafe “si no se enteran”: fijos de empresa recolocados en posiciones inadecuadas, becarios sin experiencia pagados como si estuvieran en España pero cobrando por ellos lo que expertos desplazados,…
  3. Contratados para una jornada laboral de 8h al día trabajando 12h diarias y 6 días a la semana…

Los problemas comienzas cuando uno descubre que al igual que pareciera que el dinero sale de pozos en la tierra, nadie discute por él, pero tampoco pidas más ni pretendas bajar la calidad del servicio; así que cuando se da lo 1º, para compensar derivamos al 2º, pero como no se mantienen los ratios de calidad exigidos pasamos al 3º… bien podría suceder que un “esto no lo podemos cambiar pues ya tenemos cerrado el proyecto y subcontratado el desarrollo” recibe un “esto lo sabéis desde el principio y no es mi problema”… así que no se extrañen si hay quien vuelva a España con números que no le salen por haber escrito la ecuación del revés en vez del derecho…

Qui habet aures audienti, audiat.

Sobre la fotografía: Imagen tomada por el autor en los exteriores de Doha, Qatar.

Sobre el autor: Diego Carreño Vicente, arquitecto desde el año 2000. En la actualidad trabaja desplazado en Oriente Medio.


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Diego Carreño

Diego Carreño

Diego Carreño de Vicente es arquitecto desde el año 2000. Miembro de la Asociación de Arquitectos (aA), vocal de la Junta de Gobierno del COAM y asambleísta en el CSCAE.
Diego Carreño de Vicente es arquitecto desde el año 2000. Miembro de la Asociación de Arquitectos (aA), vocal de la Junta de Gobierno del COAM y asambleísta en el CSCAE.

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