DOMINADOS POR EL SOFTWARE

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Autor: Enrique Parra de Pedacicos Arquitectónicos

Desde siempre, los arquitectos hemos tenido una especial predilección por las herramientas gráficas. Antes de la era digital, incluso en nuestra formación, los métodos de dibujo técnico y artísticos eran parte de nuestras pequeñas rutinas cotidianas. Pero, con el abandono progresivo de los medios analógicos, y el enloquecido avance en el software de arquitectura, el caos se ha apoderado de nuestras vidas. Dibujo 2D, dibujo 3D, texturización renders, postproducción, animaciones, dibujo vectorial, BIM… por no mencionar los programas de cálculo, dónde el abanico es tan amplio que va, desde software en los que no tienes que tener ni idea de los que estás haciendo para calcular, a otros que necesitas tantos datos que la herramienta es poco más que una calculadora programable.

Para nuestro oficio, sea cual sea el campo de actuación, cada vez se requiere un grado de formación más elevado en el software especifico. Y en el caso de los estudiantes, la elección de los programas puede venir sugerida(1) por el profesorado o ser fruto de la curiosidad personal. La cuestión es que, durante la formación académica, la elección del software correcto es fundamental para el aprendizaje. ¿Aprender un programa de dibujo o aprender a dibujar? ¿Aprender a calcular o aprender programas de cálculo? El matiz parece muy pequeño pero en la práctica es una diferencia realmente grande. El uso indiscriminado de algunos programas informáticos a nivel profesional ha llevado a la exigencia de estos en las aulas, primando en ocasiones la formación profesional(2) sobre los procesos de aprendizaje más profundos que deben llevarse a cabo en las Escuelas de Arquitectura. Quien sabe calcular puede aprender a usar un programa de cálculo, el caso contrario es bastante más difícil.

En el ámbito del dibujo 2D, este razonamiento parece estar mucho más asumido y el software que más se usa actualmente es poco más que un tablero de dibujo digitalizado; donde sin conocer a fondo el programa eres tu quien domina el resultado. En cuanto al dibujo 3D, hemos caído en la perversión más absoluta. Se ha viralizado el uso y abuso de las infografías oníricas (3) que se alejan totalmente de la realidad, en las que se manipula con total premeditación y alevosía el objeto arquitectónico.

Con este razonamiento, no es tan sorprendente oír de vez en cuando a un profesor prohibir usar determinado programa o insistir en realizar ciertos cálculos a mano. Los medios digitales, no dejan de ser eso, medios, y depende de nosotros dominar las materias que hay detrás de ellos.

 

Nota (1): Programas sugeridos generalmente por dos motivos: son los más utilizados en el mercado laboral o bien son los más idóneos para el aprendizaje, siendo el alumno quien domine los resultados que ofrece el programa y no al contrario.

Nota (2): Formación Profesional, que a menudo brilla por su ausencia en los planes de estudio. ¿Para cuándo una asignatura de Formación y Orientación Laboral (FOL) en las universidades? Esta es otra de las cuestiones por las que la FP le lleva mucha ventaja a la Universidad…

Nota (3): Sobre este tema hemos hablado largo y tendido Manuel Barba y un servidor en algunas publicaciones de The AAAA Magazine en “Hipocresía Visual” http://theaaaamagazine.com/2014/03/10/hipocresia-visual/ y “¿Qué pensará la gente que sale en los renders?” http://theaaaamagazine.com/2014/07/10/que-pensara-la-gente-que-sale-en-los-renders/

 

 


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Enrique Parra

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Enrique Parra (Murcia, 1986) es Arquitecto y Arquitecto Técnico por la UCAM. Dirige el blog Pedacicos Arquitectónicos junto a Antonio Navarro y Juan Francisco Martínez además de MetaSpace Blog junto a Manuel Saga, desarrollando paralelamente su labor profesional en el campo de la construcción, el diseño y la docencia.
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12 Comentarios

  1. Carlos Cámara - 1 octubre, 2014, 12:55 Responde a este comentario

    No puedo estar más de acuerdo contigo, Enrique, y celebro que sea alguien “desde el otro lado” quien señale la diferencia (¡e importancia!) entre aprender a dibujar o calcular y aprender a usar un programa de dibujo o de cálculo.

    Sin embargo, esto que cuesta relativamente poco de explicar y transmitir es algo que, tal y como expliqué este post, resulta muy difícil de enseñar a los alumnos e incluso a algún compañero de profesión (todavía hoy tengo que escuchar frases como “¿Y por qué no enseñas Rhino?” o sustituye Rhino por el programa de moda). A día de hoy sigo buscando fórmulas para poder explicarlo adecuadamente.

  2. Manuel Saga - 1 octubre, 2014, 15:39 Responde a este comentario

    Verdades como puños… es una pena que precisamente las personas que necesitan leer este tipo de cosas no suelen ser el tipo de gente que visita blogs. Foh.

  3. Ana Asensio - 1 octubre, 2014, 16:14 Responde a este comentario

    100% de acuerdo y 100% necesaria tu reflexión.
    Me quedaría sobre todo con estas cuestiones: “¿Aprender a dibujar o aprender un programa de dibujo? ¿Aprender a calcular o aprender programas de cálculo? “.

    Hay incluso un paso previo a ello, que es el de la lógica de los procesos: qué es lo que quiero lograr a través de ésto. En el dibujo sería: ¿qué quiero expresar y transmitir a través del dibujo?, lo cual es necesario antes de ponerse a pensar en las herramientas de dibujo ya sea a mano o digital. En estructuras sería la lógica estructural, saber los funcionamientos de las cosas, las posibilidades de cada tipo estructural, antes incluso que saber calcular. Eso es lo que falta en las escuelas, y de ahí que la diferencia entre lo analógico /manual o lo digital se haga difusa y se use con poco criterio.

    Es fácil ver esto con el ejemplo del dibujo. hablas por ejemplo de que “en cuanto al dibujo 3D, hemos caído en la perversión más absoluta. Se ha viralizado el uso y abuso de las infografías oníricas (3) que se alejan totalmente de la realidad, en las que se manipula con total premeditación y alevosía el objeto arquitectónico.”

    Pero es curioso, porque el dibujo “a mano” no siempre ha tratado de ser realista, o de no manipular el objeto arquitectónico. Con el dibujo también se pueden plasmar intenciones, sensaciones, y alejarse muchísimo de la realidad, pero aún así ser fiel a esa “lógica”, para qué se está dibujando, qué quiero transmitir. Pero sin esa lógica, se cae en la superficialidad: producir renders como churros que toquen algún tipo de fibra sensible consumista, que es lo que hay ahora.

    Falta la base, para poder respetar la herramienta.

    Gracias por el post Parra. Abrazos gigantes

  4. Ana Asensio - 1 octubre, 2014, 16:16 Responde a este comentario

    **notita para los editores: los links que se referencian no llevan el hipervínculo. Gracias! :)

  5. Daniel - 1 octubre, 2014, 16:40 Responde a este comentario

    Este es un tema que me toca muy de cerca y sobre el que he escrito y hablado varias veces…
    En principio, si bien te doy la razón en que se hace un mal uso de las aplicaciones informáticas (por prisa, por pereza, por ignorancia, por creer que el ordenador lo hace solo, por lo que sea), no me gusta generalizar hasta el punto de decir que los renders son el demoño rojo.
    Me explico:
    ¿Acaso un dibujo a mano alzada no engaña igual (como mínimo) que un render con mil horas de photoshop?
    No es, sostengo, el 3D+render “el enemigo”, y demonizar la herramienta no aporta nada al tema de fondo. Siempre, es decir, SIEMPRE se ha usado la representación gráfica, para arrimar el ascua a nuestra sardina. Desde el croquis que se hace después del proyecto hasta la porno-foto del final de obra. Porque normalmente cuando vendemos arquitectura vendemos estados ideales de la misma.
    Si miramos concursos de hace 30 o 40 años y observamos los dibujos, no creo que veamos todos los pilares en su sitio, ni la suciedad de los cristales…
    Lo curioso es que en un dibujo podemos adivinar intenciones, sugerencias, romanticismo. Pero en un render no. Sin embrago creo que están exactamente a la misma altura.

    Un dibujo y un render pueden ser excelentes o una basura. Exactamente igual que la arquitectura que representan. La cuestión es ¿qué analizamos?

    • Ana Asensio - 1 octubre, 2014, 16:54 Responde a este comentario

      Exacto, Daniel.

    • Enrique Parra - 1 octubre, 2014, 20:56 Responde a este comentario

      Ahí esta la cosa Daniel! Como dices, la culpa no es de la herramienta, sino del uso que se le da. Pensar que el uso indiscriminado del Software es la panacea es de locos.
      Además, si te paras a pensarlo, cada vez se han extendido más los programas que trabaja de manera autónoma, vamos, los que lo hacen todo solo dándole a “siguiente” y “por defecto” (¿a alguien le viene a la cabeza alguno para certificaciones energéticas?). Me preocupa que en este salto generacional se caiga un desvarió tecnológico que perjudique el aspecto técnico.
      En cuanto al 3D… yo soy el primero que medio me gano la vida con ese tema, así que qué te voy a contar ;)

  6. José Ramón Hernández Correa - 1 octubre, 2014, 22:36 Responde a este comentario

    Enrique: Veo que naciste en 1986. Yo terminé la carrera en 1985. Con eso te lo digo todo. Cuando yo terminé empezaban los Spectrum y los Amstrad. Mi formación se realizó en un mundo en el que no existían los ordenadores, mientras que tú naciste ya en un mundo informatizado.
    Por lo tanto, si te parece un poco disparatada toda esta carrera digital, imagínate a mí.
    Debería prevalecer el concepto, la concepción mental, manual y personal. Deberíamos ser los dueños de nuestras ideas y concepciones, y después, como dices muy bien, podremos recurrir a las herramientas que sean necesarias, y que nos deberían servir como ayuda, no como dictadoras.

  7. RODRIGO ALMONACID C. - 2 octubre, 2014, 19:28 Responde a este comentario

    Quería hacer mi pequeña aportación acerca del tema, a la vista del panorama actual infográfico. No tengo tan claro como Daniel que la herramienta sea tan inocua.
    No es así, en mi opinión, pues cuando se descubren las nuevas posibilidades que te ofrece, eso incita a un cambio de conducta: así pasó con el ‘homo sapiens’, quien descubrió el sentido de la vista al comenzar a caminar erguido sobre sus dos piernas, y dejó atrás el sentido del olfato y el tacto propio de sus antepasados, quienes vivieron siempre pegados al suelo y nunca pudieron levantar la cabeza para mirar a lo lejos.
    En ese sentido, el firmamento informático es tan amplio que anula la posibilidad de profundidad. Por poner un caso muy claro, esto se refleja en los Proyectos de Fin de Carrera (soy profesor de ETSA y tutor de algunos PFCs), donde a menudo la intensidad de las decisiones arquitectónicas está a un nivel muy por debajo de la habilidad mostrada en la técnica del renderizado. Y lo mismo podríamos decir en el mundo profesional, donde muchos creen que por haber empleado un programa de cálculo de estructuras para su Proyecto, no hay por qué preocuparse… Cuidadín!!
    Enhorabuena por el post, Enrique, y por el tema de debate que has planteado. Sería muy bueno trasladarlo a las Escuelas de Arquitectura. Y pronto.

  8. Un pequeño impás /// A small impasse | KLL [arq] - 3 octubre, 2014, 22:30 Responde a este comentario

    […] desayunando, leía el artículo dominados por el software de Enrique Parra y me quedé con la mosca detrás de la oreja. Ya en el trabajo, […]

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