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Testing, Testing! fue un recorrido realizado en el marco de un conocido laboratorio urbano, a lo largo del cual se estudiaron las repercusiones psicológicas de las fachadas traseras de los edificios en los transeúntes.

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Gracias a Hans Brinker por el apunte dejado en este hilo. De la referencia bibliografía Tusquets, Óscar. Dios lo ve. 2000, Editorial Anagrama S.A.

Fachadas secundarias.

Edificio Fuller (Flatiron). Fachada a Broadway | Fuente: Wikipedia.com.

La historia de la arquitectura constituye una fuente inagotable de recursos para que cualquier arquitecto pueda emplear y tomar como referencia para fundamentar, con mayor o menor acierto sus acciones proyectuales (incluso sus investigaciones). Así, ningún profesional parte de cero a la hora de proyectar y obligadamente se apoya en la experiencia, tanto en su experiencia propia como en todos aquellos que le precedieron (o de los que le son coetáneos) y somete esa experiencia a un análisis crítico adecuado a sus condicionantes.

Por tanto, el proyecto evoluciona desde la idea primigenia hasta que llega a una propuesta final satisfactoria mediante un proceso de crítica, propia y ajena, lo que lo va enriqueciendo y modificando paulatinamente.

 

El estudio de la arquitectura, y no de un modo meramente superficial, conformará nuestra biblioteca de referencias, nuestra base, y es obvio que tenderemos a basarnos en él para proyectar. Por eso, podemos decir que cuanto mejor es esta base y más sólida es, de mayores recursos dispondremos y con los cuales podremos desarrollar una mayor y mejor capacidad que no hará más que enriquecer la arquitectura.

Este saber por tanto es una instrumento para acercarse y comprender otras arquitecturas,  otras disciplinas, y adentrarnos a otros caminos para, así, abrir a nuevos sendas de hacer arquitectura, en resumen, el estudio, análisis y el conocimiento de nuestra historia crea reflexión y crítica, una actitud que nos permite superar el peso de la historia anquilosada en el entorno presente al diseñar y saber que otras alternativas son posibles para moldearlas a cada una de las situaciones que se nos presenten, teniendo la certeza de que alguien ya habrá navegado por esas aguas y dispondremos de una guía con la que enderezar el rumbo.

 

El conocimiento implica zambullirse en cada una de las obras y no quedarnos en la imagen icónica más representativa ya que la arquitectura es más que un bello rostro, más que una fachada principal que la identifica. La arquitectura es un conjunto donde los secundarios tienen su importancia.

Cierto es que en ocasiones estos rostros icónicos son capaces de calar en la sociedad, a todos los niveles, y hacen aflorar un sentido identitario, los cuales antes permanecían solo latentes entre los arquitectos.

El éxito de estos iconos se fomenta con su permanencia en el tiempo, y se guarda por siempre en la memoria.

Este reconocimiento inmediato, está generalmente asociado a las fachadas delanteras de los edificios y suelen absorber la identidad estética del conjunto, mientras que las traseras soportan el ostracismo1 en el mejor de los casos, y, por lo general, se llevan el olvido, el descuido, etc.

Cierto es que, no todo es controlable desde del proyecto, pero al menos deberíamos poner el mismo esmero en todas y cada una de las partes; esto no es nuevo, y si acudimos a la biblioteca de referencia, esta vez ha sido fácil2, la propia historia nos recuerda que este tema ya ha sido tratado por nuestros predecesores.

“Parece ser que en una ocasión uno de los jóvenes colaboradores de Lutyens se encontraba grafiando la fachada trasera de una de las casas que se estaban proyectando en el estudio. El maestro, tras estudiarla con detenimiento, observo que la posición de una de las ventanas alteraba la composición geométrica general, a lo que su colaborador objetó:

-Esto no es un problema: el muro que cierra el patio de servicio está tan próximo que esta apertura no se puede relacionar con el resto de la fachada. Nadie podrá ver esta falta de rigor geométrico.

A lo que el arquitecto respondió impasible:

-Dios sí lo ve.

Este suceso lo narra Óscar Tusquets en su libro, Dios lo ve, que aborda y relaciona disciplinas, transversales o a priori inconexas, pero que pone su foco en los detalles para que el espectador pueda reconocerlos y no pasen desapercibidos y así todos los veamos.

Con el fin de enriquecer nuestro fondo ¿qué otras fachadas secundarias consideráis que han sido olvidadas?

Notas de página
1

Testing, Testing! fue un recorrido realizado en el marco de un conocido laboratorio urbano, a lo largo del cual se estudiaron las repercusiones psicológicas de las fachadas traseras de los edificios en los transeúntes.

2

Gracias a Hans Brinker por el apunte dejado en este hilo. De la referencia bibliografía Tusquets, Óscar. Dios lo ve. 2000, Editorial Anagrama S.A.

Autor:
Alberto Alonso
Arquitecto autónomo y no colegiado, que compagina como editor en @veredes

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