Álvaro Siza no es arquitecto.

 Fotógrafo: Juan Rodríguez

Y ya es hora de que alguien lo diga.

Álvaro Siza no es arquitecto.

Quizás a estas alturas sea osado acusarlo de intrusismo laboral, pero Álvaro Siza no es arquitecto.

Álvaro Siza es un poeta.

Y no porque lo diga yo. Ni siquiera porque lo diga otro maestro de la luz, Alberto Campo Baeza, quien lo describía así con motivo del nombramiento como Doctor Honoris Causa del maestro portugués:

“Si la Poesía son palabras conjugadas con precisión, capaces de mover el corazón de los hombres, la Arquitectura de Siza lo hace.”

Álvaro Siza es un poeta porque lo dice su obra. Lo dicen las Piscinas das Mares en rima consonante con el paisaje natural donde se ubican. Lo dice el ritmo de métrica estudiada de las viviendas sociales en Quinta da Malagueira (Évora). Lo dicen los versos que dibuja la luz al acariciar los azulejos del baptisterio de Santa Maria en Marco de Canaveçes. Y la metáfora de la Casa de Té en Boa Nova, hecha de horizonte. Y la hipérbole del lucernario de la Biblioteca de la FAUP. Y la aliteración de las ventanas apresando el paisaje sobre Serralves. Y la antítesis entre tradición y modernidad que genera en Santiago el Centro Galego de Arte Contemporáneo. Y la hipérbaton del recorrido interior de la Fundación Ibere Camargo

 

Porque la poesía es, por definición, la manifestación de la belleza o del sentimiento estético a través de la palabra, ya sea en verso o en prosa. Y la palabra de Siza es el dibujo.

Pero la poesía (como la Arquitectura de Siza) no es sólo belleza. La poesía exige sobriedad y precisión para escoger las palabras exactas y no más (si puedes decir una cosa con dos palabras, no emplees veinte).

Si puedes decir algo con dos trazos, no emplees veinte. Con sus bocetos sencillos, a veces casi naíf, Siza es capaz de captar la esencia de un lugar con esa precisión poética que hace que no falte nada y que nada sobre. Y de igual forma es capaz de proyectar la esencia de un nuevo espacio con tan sólo trazar un bosquejo.

 

La Arquitectura de Siza es la modernidad permanente heredada de Távora.

La Arquitectura de Siza es la identidad del lugar propia de Aalto.

Es la materialidad de la luz natural de Louis I. Kahn y la arquitectura cinética de Le Corbusier. Es Wright, es Zevi, es Loos… es Siza.

 

Pero la Arquitectura de Siza también es los versos del ‘Libro del Desasosiego’ de Pessoa (“Todo en mí es esta tendencia a ser de inmediato otra cosa”).

Es la prosa inmarcesible del ‘Ensayo sobre la Ceguera’ de Saramago. Es las estrofas de Eugénio de Andrade (llamado el poeta de la luz) y el surrealismo cautivador de Mário Cesariny.

 

Si la Arquitectura se define como el arte de diseñar, proyectar y construir edificios, quizás no podamos negar que Siza sí es Arquitecto.

Pero si la Poesía es, en una de sus acepciones, la cualidad de una cosa o persona de producir una emoción estética, sin duda Álvaro Siza es un poeta. Y su obra, aun siendo Arquitectura, es a su vez pura Poesía

 

 

Autor:
Raúl García García
Arquitecto formado en la U. Europea de Madrid y la New School of Architecture and Design de San Diego (California, USA). | MArch bajo la docencia de Álvaro Siza, E. Souto de Moura, Aires Mateus, Carlos Ferrater o Fran Silvestre (con quien ha colaborado) entre otros. | Actualmente desarrolla su Tesis Doctoral sobre la materialidad de la luz natural y su carácter cinético en la obra de Siza, lo cual compagina con el trabajo del estudio (www.raulgarcia-studio.com)
  • Soledad - 6 marzo, 2018, 19:43

    Este texto tambien es poesia pura, tiene una gran belleza y verdad. Alvaro Siza se dede sentir muy orgulloso cuando lo lea y feliz de inspirar algo así. Felecidades al autor (RAUL)

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