Un hatillo para comerse el mundo.

Honestamente, pasadas la emociones fuertes del final de año e inicio del nuevo, encontrar un tema interesante y ameno del que hablarles, no es tan sencillo como aparenta.

 

Desde Oriente  Medio, asistimos en la mejor tradición  clásica al empleo propagandístico de la arquitectura, convirtiéndose en herramienta de apuntalamiento del poder político, “soft power” que diría alguno. Éste aprovecha el Star System del que tanto hemos hablado para proyectarse al exterior. Qué si no es la apertura del nuevo Louvre con un colosal despliegue de medios y presupuesto  -incluida la adquisición de un Leonardo da Vinci- en manos de un Estado que dispone de un “Ministerio para la felicidad “ al más puro estilo Orwelliano  y en el que se borra del mapa literalmente a sus teóricos enemigos.  Que el Star System y la propaganda no conoce bandos ni fronteras lo prueba que el futuro Museo Nacional de ese teórico Estado enemigo, lo firma el mismo arquitecto…

 

Si alguno de ustedes desea sumarse a esa gran rueda internacional o, más humildemente, desea ganarse la vida de forma honrada aportando conocimiento técnico como profesionales allende las fronteras, he aquí algunos consejos  para rellenar el hatillo una vez consumido el tiempo de regresar a casa por Navidad.

 

Cuando se trabaja fuera se puede tener la suerte de conocer a grandes consultores. Uno de ellos, analista de riesgos para una gran multinacional mil millonaria,  me comentaba que lo primero para cualquiera es conocer su posición en el mercado: saber qué demandan y qué ofrecemos. Salir a ciegas implica  jugársela o acabar en puestos mal remunerados. De acuerdo a su visión, el diseño está copado por grandes consultoras internacionales; así que si no vais a trabajar en ellas, lo más probable es que se os requiera por conocimientos específicos de Procesos de Calidad o de Project Management, que es la mayor demanda internacional. Seguramente, a alguno ya os he fastidiado, porque ¿cómo demostrar esto con nuestras titulaciones?  Malamente, por el momento.  Si esto no os gustó, el siguiente punto obligatorio  probablemente no os haga más felices: idiomas. Capacidad de comunicar e inglés, cogidos de la mano. No tener un nivel adecuado del inglés además del idioma en el país en que se va a trabajar implica excluirse de las principales tomas de decisiones internacionales. Limitaremos nuestro mercado de trabajo a Hispanoamérica, donde aun así preferirán a quien lo hable para no perder comba.

 

Hice una pequeña encuesta entre conocidos trabajando en tres continentes diferentes sobre qué debíamos incluir en el hatillo para emigrar con garantías de éxito. Las respuestas provienen de profesionales en muy diversos puestos y mercados, arquitectos y no arquitectos. Las respuestas fueron muy coincidentes. Les listo las principales en orden de más repetidas a menos. Como todas las listas, seguramente es incompleta y sí muy discutible, pero no dude que serán un buen bagaje en caso de que se animen a dar el salto:

 

Mente abierta (la ganadora por goleada), capacidad de adaptación, humildad, tolerancia, buen humor y ser capaz de reírse de uno mismo, ganas de aprender y descubrir, optimismo, confianza en uno mismo, sobriedad emocional, capacidad resolutiva y ser capaz de lidiar con situaciones desconocidas, proactividad, no quejarse, pensamiento a largo plazo, predisposición a la interacción humana, mantener la comunicación con las raíces, generosidad profesional, idiomas, espontaneidad, claridad en los objetivos, ilusión, comprensión, constancia, capacidad de sacrificio, convicción en uno mismo…

 

Ya ven, no siempre es cuestión de disponer de un título.

Autor:
Diego Carreño
Arquitecto desde el año 2000. Miembro de la Asociación de Arquitectos (aA), ha sido vocal de la Junta de Gobierno del COAM y asambleísta en el CSCAE.
  • Alfonso Toribio - 1 febrero, 2018, 11:53

    Estupendo Diego, abrqzos.

  • Lola Montaner - 3 febrero, 2018, 18:25

    Totalmente de acuerdo

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