1

Sobre este viaje: MARTÍN GÓMEZ, César: “El viaje de Sáenz de Oíza a Estados Unidos (1947-48)”. Actas del Congreso Internacional ‘La arquitectura norteamericana, motor y espejo de la arquitectura española en el arranque de la modernidad (1940-1965)’ celebrado en la E.T.S.A. de la Universidad de Navarra en 2006. Pamplona: T6 Ediciones, 2006.
Accesible en: http://dadun.unav.edu/handle/10171/3068

2

A modo de “aproximación a la obra completa comentada”, recomiendo a cualquier interesado en la obra de Sáenz de Oíza consultar: VELLÉS, Javier: Oíza, primera parte. Toledo: Magacín de arquitectura de la Escuela de Toledo (MAET), ETSA.Toledo - Universidad de Castilla La Mancha, 2015. Introducción de Rafael Moneo. Prólogo de Antón Capitel.
Accesible en: https://issuu.com/eat2010/docs/issuu_af_oiza_red

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Acerca de esta faceta más bibliófila de Oíza y de la importancia que cobra en su obra, veáse: FERRAZ-LEITE LUDZIK, Alejandro: Las lecturas de Sáenz de Oíza. Desde Torres Blancas al Banco de Bilbao a través de una selección de textos hecha por el propio arquitecto. Tesis doctoral dirigida por Miguel Martínez Garrido y Javier Sáenz Guerra, Departamento de Proyectos Arquitectónicos, ETSA.Madrid – Universidad Politécnica de Madrid, 2014.
Accesible en: https://serviciosgate.upm.es/tesis/tesis/7699
(En 2017 ha sido publicada en formato de libro por Diseño Editorial. ISBN: 978-9874160331).

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Palabras recogidas en el libro: Francisco Javier Sáenz de Oíza. Escritos y conversaciones. Barcelona: Fundación Caja de Arquitectos, colección “La Cimbra” n.3, 2006, p.109.

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Os animamos desde aquí a compartir esa “pasión” por su obra usando el hashtag #centenarioOiza2018 en las redes sociales. Los lunes, en Twitter, estamos empezando con ello…

“En el centenario de Oíza…”

Fotografía de Sáenz de Oíza tomando datos de las columnas del Partenón durante su viaje a Grecia de 1984.

 

Las efemérides arquitectónicas nos brindan la ocasión de rememorar a figuras u obras que muchas veces nos resultan anodinas al colectivo de los arquitectos. Sin embargo, la excusa del estreno de un nuevo año nos acerca esta vez a uno de los arquitectos más decisivos y admirados de nuestra arquitectura moderna española: Francisco Javier Sáenz de Oíza (Cáseda, 1918 – Madrid, 2000).

Discípulo aventajado de Torres Balbás y Modesto López Otero en la Escuela de Arquitectura de Madrid, es premio al mejor expediente académico de su promoción (1946), mérito que le lleva a ser becado para conocer la arquitectura de los Estados Unidos en 1948. Ese viaje 1 no solo sería una especie de epifanía para el arquitecto navarro, sino también para el resto de la arquitectura moderna española en la posguerra, de la que él se erige como uno de sus estandartes frente al trasnochado academicismo imperante en la autarquía.

No se trata aquí de repasar su producción arquitectónica 2, pero sí quizá de reconocer su inmenso legado, que es mucho mayor que sus memorables obras construidas: Aránzazu, Entrevías, Batán, Alcudia, Torres Blancas, Banco de Bilbao, viviendas de la M-30, palacio de festivales de Santander, Museo Fundación Oteiza…; e incluso mayor que sus numerosos y malogrados proyectos: Capilla del Camino de Santiago, Delegación de Hacienda en San Sebastián, Pabellón de España en Nueva York, Universidad de Bilbao, Estadio de Atletismo en Madrid, Anillo Olímpico para Montjuic, Alhóndiga de Bilbao… Es su manera de pensar y hacer Arquitectura la que tanto entusiasmo despierta entre colegas y discípulos. Su estado de búsqueda permanente le llevaba de libro en libro 3, forjándose una opinión personal muy reflexionada y crítica hacia su entorno, que no solía encontrar en la palabra escrita su refugio sino en un enérgico verbo de elocuencia arrebatadora.

Tachado de sofista (por ser capaz de defender lo uno y lo otro), de ecléctico (por no tener un “estilo” propio e identificable en sus obras) y de polémico (por no ser complaciente con las mayorías porque sí), es su amor por la poesía y la literatura lo que da muchas veces sentido a su pensamiento, mostrándose involuntariamente “complejo y contradictorio” como pocos, pero fértil siempre. En el personaje de Stephen Dedalus, alter ego de Joyce en algunas de sus mejores novelas, identifica esa postura anónima de no querer dejar huella de su autoría en cada obra, pues “el verdadero creador no se implica en el proceso de las grandes obras”. Y, en el extremo opuesto a una gran epopeya, demuestra su sensibilidad hacia la sencilla belleza de una rosa según el poema de R. M. Rilke, que Oíza pretende convertirla metafóricamente en una casa como “ser entreabierto” que es 4.

Esperemos que algún día se disponga de un cierto acceso a su archivo personal para poder reescribir páginas de una obra aún poco estudiada y peor divulgada. Mientras tanto recordemos su estela magistral, indeleble y estimulante, con ese anhelo por descubrir nuevos horizontes y que el maestro de Cáseda resumía en la antológica respuesta de Lorca a Gerardo Diego acerca de la Poética: “Quemaré el Partenón por la noche para empezar a levantarlo por la mañana y no terminarlo nunca”. Así vivió él su pasión por la Arquitectura 5. Sigamos, pues, su invitación, aprovechando la celebración del centenario de su nacimiento en 2018.

 

Créditos fotográficos: Fotografía del archivo personal de Oíza publicada en la revista El Croquis n.32-33, reedición revisada y ampliada, Madrid, 2002, p.19.
Notas de página
1

Sobre este viaje: MARTÍN GÓMEZ, César: “El viaje de Sáenz de Oíza a Estados Unidos (1947-48)”. Actas del Congreso Internacional ‘La arquitectura norteamericana, motor y espejo de la arquitectura española en el arranque de la modernidad (1940-1965)’ celebrado en la E.T.S.A. de la Universidad de Navarra en 2006. Pamplona: T6 Ediciones, 2006.
Accesible en: http://dadun.unav.edu/handle/10171/3068

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A modo de “aproximación a la obra completa comentada”, recomiendo a cualquier interesado en la obra de Sáenz de Oíza consultar: VELLÉS, Javier: Oíza, primera parte. Toledo: Magacín de arquitectura de la Escuela de Toledo (MAET), ETSA.Toledo - Universidad de Castilla La Mancha, 2015. Introducción de Rafael Moneo. Prólogo de Antón Capitel.
Accesible en: https://issuu.com/eat2010/docs/issuu_af_oiza_red

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Acerca de esta faceta más bibliófila de Oíza y de la importancia que cobra en su obra, veáse: FERRAZ-LEITE LUDZIK, Alejandro: Las lecturas de Sáenz de Oíza. Desde Torres Blancas al Banco de Bilbao a través de una selección de textos hecha por el propio arquitecto. Tesis doctoral dirigida por Miguel Martínez Garrido y Javier Sáenz Guerra, Departamento de Proyectos Arquitectónicos, ETSA.Madrid – Universidad Politécnica de Madrid, 2014.
Accesible en: https://serviciosgate.upm.es/tesis/tesis/7699
(En 2017 ha sido publicada en formato de libro por Diseño Editorial. ISBN: 978-9874160331).

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Palabras recogidas en el libro: Francisco Javier Sáenz de Oíza. Escritos y conversaciones. Barcelona: Fundación Caja de Arquitectos, colección “La Cimbra” n.3, 2006, p.109.

5

Os animamos desde aquí a compartir esa “pasión” por su obra usando el hashtag #centenarioOiza2018 en las redes sociales. Los lunes, en Twitter, estamos empezando con ello…

Autor:
Rodrigo Almonacid
(Teruel, 1974) Arquitecto por la ETSA.Valladolid (1999) y doctor en Arquitectura (2013). Fundador del estudio [r-arquitectura], oficina de proyectos arquitectónicos y editor del blog de [r-arquitectura] . Investigador permanente sobre Arquitectura Moderna y Contemporánea, profesor de la ETSA.Valladolid, y autor del libro Mies van der Rohe: el espacio de la ausencia.
  • José Ramón Hernández
    José Ramón Hernández - 17 enero, 2018, 14:48

    Muy interesante esta visión del hombre entusiasta y polémico, incluso por encima de sus obras.

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