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Reservoir blogs

Alguna vez me preguntan cómo enfoco y escribo las entradas de mi blog. Voy a intentar contestar no porque mi blog sea especialmente interesante ni yo tenga nada que enseñar, sino porque a mí también me gustaría saber cómo trabajan los demás para apreciar más su labor.

No tengo un método ni una forma concreta de enfocar mis entradas. Mi blog es muy personal y no sigue un plan. Escribo lo que se me ocurre, lo que me sale. Es cierto –y eso es lo principal- que siempre estoy rumiando algo. Siempre, de una forma u otra, estoy pensando en mi blog; es una dedicación a tiempo completo, y, por lo tanto, cualquier cosa que me pasa, cualquier película que veo, cualquier comentario que se me ocurre ante un proyecto, una obra, una corriente o lo que sea, lo vuelco en mi blog. Algunas veces me bulle y escribo de corrido, y tardo muy poco más de lo que tarda el lector en leerlo. Otras me cuesta más trabajo y necesito varios días (siempre a ratos), y otras definitivamente no me sale. Pero, en general, soy rápido y escribo de forma muy sencilla y directa.

En cuanto a mi manera de escribir, sé que “la climatología es adversa” está mal, y que lo correcto es “hace mal tiempo”. Me apaño con poco más que esa certeza. Cuando leo algo así como “la diversidad fenomenológica del espacio expresado en cuanto continuum…” cierro; quien escribe así ni sabe escribir ni sabe de arquitectura ni de nada, porque si supiera algo y quisiera transmitírnoslo lo haría con un lenguaje claro, eficaz, que manifestara unas ideas nítidas y poderosas, no un blablablá vacío.

Intento escribir con precisión, con rigor, con claridad. No quiero ser vulgar ni chapucero. Quiero ser limpio. Aparte de eso, nunca renuncio al humor (en un sentido muy amplio) ni a la eficacia narrativa ni a la amenidad. Esto mejora mucho escribiendo a diario. Pasa lo mismo que con el dibujo, con la gimnasia o con la interpretación musical. Hay que pulir y desarrollar el oficio.

Hay que publicar a menudo. Yo lo hago más o menos cada semana; puede ser cada quince días o cada mes. No dejéis que vuestros lectores olviden vuestro blog.

El mío es solo un blog más. Sin salir de la arquitectura se puede hacer uno contando casos prácticos de peritaciones, valoraciones…; se puede hablar de estructuras, de construcción, de instalaciones…; se pueden mostrar obras propias o ajenas, dibujos, esquemas…; se puede hacer crítica arquitectónica, historia… Si te apetece hacer un blog yo te diría que pensaras qué te apasiona y hablaras de ello. Tal vez no escribas muy bien pero hagas unas fotos muy buenas, o escribas mal en un sentido “literario” pero tengas cosas interesantes que decir sobre algunos asuntos y las puedas decir con chispa. Yo lo intento.

Creo que un blog es como un diario personal, como un cuaderno de apuntes. No es la única manera de entenderlo, pero es la mía y así lo cuento. Me lleva trabajo, pero me paga con creces.

 

La ilustración que acompaña a este texto es un fotograma de la película The Shining (El Resplandor), de Stanley Kubrick, 1980.

Autor:
Soy arquitecto desde 1995, y desde entonces vengo ejerciendo la profesión liberal. Arquitecto “con los pies en el suelo” y con mucha obra “normal” y “sensata” a sus espaldas. Además de la arquitectura me entusiasma la literatura. Acabo de publicar un libro, Necrotectónicas, que consta de veintitrés relatos sobre las muertes de veintitrés arquitectos ilustres.

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