Un arquitecto, un voto

El próximo noviembre se celebrarán las elecciones a presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y a presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Arquitectos (CACOA). Los nombres revelan lo peculiar de los dos procesos: ambos consejos agrupan colegios, y no colegiados. Esta cuestión no deja de ser un eufemismo: las instituciones no mantienen los consejos, lo hacen los colegiados y es a estos a quienes se sirve. O se debe servir.

Sin embargo, y pese a lo anterior, en el caso del CSCAE votarán exclusivamente los decanos que formen parte del pleno de consejeros y lo harán, además, en conciencia, esto es: pueden hacerlo (y de hecho lo hacen) sin consultar a sus colegiados. En otras palabras, y empleando los datos del propio CSCAE, 20 arquitectos de un total de 48.795 seleccionan al máximo representante institucional de los colegiados españoles.

La cuestión se complica al considerar que los Colegios Andaluces no votan individualmente, pese a ser colegios independientes, haciéndolo en su lugar el presidente del CACOA -una institución interpuesta que no visa, no colegia y cuya labor es exclusivamente representativa-. Este voto es, también, en conciencia.

Añadamos un punto más: en el caso del CSCAE Los votos de los consejeros tienen un valor idéntico, sin ponderar. Un decano (o presidente) un voto. Pueden verlo en el gráfico que acompaña este artículo. Por ser claros: el peso de los 34 arquitectos de Ceuta es, a los efectos electorales, igual que el de los 10.061 de Cataluña.

Estas circunstancias alejan a los colegiados de unas instituciones que cada día les son más ajenas y, pese a los tímidos esfuerzos en pasados procesos electorales -debates emitidos en streaming, movimiento en redes sociales, etc.-, las elecciones a ambos Consejos pasan sin pena ni gloria por la vida de los colegiados.

Pese a ello, estamos ante unas elecciones importantes: el presidente del CSCAE se enfrentará, entre otras cuestiones, al posible resurgimiento de una LCSP renovada y a un debate intenso sobre la caducidad del modelo gremial unívoco de los colegios hacia otro más inclusivo y eficaz. Parece, por tanto, lógico que -en pleno siglo XXI- debieran nuestras instituciones haberse adaptado a un modelo electoral sencillo: un arquitecto, un voto (a través, por ejemplo, de sistemas que replicaran el procedimiento telemático que permite visar en cualquier colegio con el DNI digital).

A cuatro meses escasos para las elecciones esta posibilidad se antoja complicada. A la espera de que -de una vez- el procedimiento cambie hacía otro más justo, existe la posibilidad de favorecer la participación democrática, comprometiéndose los decanos a votar lo que sus respectivas asambleas decidan (la ex-decana de Granada, Marta Gutiérrez, lo hizo en las anteriores elecciones).

Ganaríamos además en trasparencia y en calidad, obligados los candidatos a convencer a los colegiados y no sólo a los decanos con voto. A desarrollar programas exhaustivos y a presentarlos para convencer a quien a la postre debería ser el cuerpo electoral real: todos los arquitectos.

De otra manera, la tendencia a elegir (ex)decanos o (ex)consejeros, votados por decanos o consejeros, con un modelo de voto no proporcional, favorece la oscuridad donde debería brillar la luz más absoluta que situara a toda la profesión detrás de su representante electo.

En lo personal, me permitirán una pequeña digresión. Tras 17 presidentes todos hombres, creo muy necesario -en una profesión en la que las estudiantes superan el 50% del alumnado y en la que la igualdad es una lucha actual que está lejos de ganarse- que haya candidatas a presidentas en ambos consejos. Y que, en su caso, hubiera presidentas al frente de ambas instituciones.

En cualquier caso, y sin dejar de reclamar un sistema proporcional, consultivo y justo, infórmense. Estén atentos. Exijan. Fiscalizar a sus representantes es su derecho, pero también -con lo uno viene lo otro- su deber. Serán nuestra primera línea de defensa en los 4 años venideros que se presentan… interesantes.

Y recuerden: Un ciudadano -un arquitecto- informado, es un ciudadano más libre.

Notas al gráfico de portada: Los colegios andaluces aparecen en la parte superior (es el orden del registro consolidado del CSCAE), pero se suman en el CACOA, de ahí que su porcentaje de voto sea 1/8 de el de aquel.

Autor:
José Maria Echarte Ramos (Almería, 1973) es Arquitecto por la ETSAM (2000) y como tal ha trabajado en su propio estudio en concursos nacionales e internacionales, en obras publicas y en la administración. Desde 2008 es coeditor junto a María Granados y Juan Pablo Yakubiuk de n+1 Blog de Arquitectura y Crítica.

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