“El Mercado de Ideas.”

En una entrevista en 1983, Alvin Boyarsky describía el ambiente de la Architectural Association como un lugar donde se perseguía la arquitectura: “nosotros la discutimos sin tapujos, la dibujamos tan bien como podemos y – sobre todo – la exponemos.”[1] El que fuera director de la Escuela desde 1971 hasta 1990, asumiría el cargo en medio de una grave crisis en la que la institución se enfrentaba a un posible cierre, después de que Margaret Thatcher, entonces Secretaria de Educación, excluyese a la AA de cualquier posible ayuda económica por parte del gobierno. La estrategia de Boyarsky sería clara: por una parte, apostaría por la internacionalización, tanto de estudiantes como de profesores, y por otra, aprovechando el creciente interés por el dibujo en el contexto contemporáneo, haría de la escuela uno de los mayores focos de la cultura arquitectónica europea a través de un sólido programa de exposiciones, publicaciones y conferencias. La AA se transformaba, así, en lo que Boyarsky había definido como “un mercado de ideas” cuya  “moneda intelectual” era el dibujo.

 

Todavía hoy, la Escuela se organiza según el “Unit System” que el canadiense, en una reforma radical de 1972, extendería a los cinco cursos académicos.[2] Se trata de un sistema altamente competitivo, que prioriza la libre elección del alumno entre una gran variedad de propuestas frente a la rigidez del tradicional plan de estudios, pero en el que la aceptación en una “Unit” está condicionada a una serie de entrevistas que cada estudiante realiza durante la primera semana de curso. Del mismo modo, los contratos de los profesores no son fijos, sino que se renuevan cada año en función del éxito de sus resultados. Unos resultados que se exponen en la ya tradicional “AA Projects Review”, momento en que las “Units,” prácticamente encerradas en el “microcosmos” de su propuesta durante el año, comparten sus diseños.

 

Este verano se pudo comprobar cómo las problemáticas urbanas de Londres se afrontaron de una forma especialmente crítica con el modelo de desarrollo de la ciudad. En Dip1 se investigaron posibles soluciones a la desmesurada expansión urbanística en Croydon, y en Dip10, se buscaba también un desarrollo más cívico en el particular barrio de Southwark. En la misma línea, pero reflexionando sobre las políticas económicas y de control que dominan la las mecánicas de producción del “deseo,” los alumnos de Inter6 también explorarían propuestas alternativas al desarrollo capitalista. Soluciones que, por otra parte, muchas “units” ya no encontraron en Londres, sino que centrarían su análisis en Atenas (Inter15), París (Inter16), Indonesia (Inter3) o Bogotá (Inter8). En esta última, dirigida por los españoles Nuria Álvarez Lombardero y Francisco González de Canales, se mostrarían interesantes proyectos sobre la vivienda en altura. Sin embargo, la fuerte coherencia que presenta el trabajo de cada “unit” no se encuentra en el enunciado del proyecto, ni tampoco en las propuestas concretas, sino en la técnica de representación escogida.

 

Aunque reflejando un culto desmesurado por la imagen, la AA Projects Review de cada año nos recuerda que lo que define la enseñanza en una escuela, no es solamente la producción de “proyectos,” emulando la realidad de una oficina de arquitectura, sino la capacidad para formular diversas maneras de entender la disciplina. Algo que tal vez se pueda resumir en la sección que este año se mostraba en su “ Front Members Room,” donde se confrontarían el exceso paramétrico de su máster estrella, DRL, fundado por Patrik Schumacher, con los sobrios dibujos a línea de los estudiantes de Pier Vittorio Aureli y Maria S. Giudici (Dip14), que reflexionaron sobre el rol de la arquitectura ante las nuevas formas de vida imaginadas más allá de la acumulación capitalista. Es este argumento de lo visual lo que continúa definiendo el espíritu de una escuela, donde todavía, como enfatizaba Boyarsky, “la batalla [intelectual] se lucha con los dibujos en las paredes.”[3]

 

Imagen de portada: AA Projects Review 2017, imagen de la autora.

[1] Peter Buchanan y Colin Davis, “Ambience and Alchemy: Alvin Boyarsky Interviewed,” Architectural Review 174 (Octubre 1983): 27-31

[2] Ver: Igor Marjanivic y Jon Howard, Drawing Ambience: Alvin Boyarsky an the Architectural Association (St. Louis: Mildred Lane Kemper Art Museum, 2014), 29-31. En este curso 2016/17, después de primero, los alumnos de segundo y tercero, organizados en lo que en España conocemos como “talleres verticales,” pudieron optar a una de las de las 16 “Units” de Intermediate, y los de cuarto y quinto escogieron entre las 18 ofrecidas en Diploma.

[3] Citado en: Igor Marjanivic y Jon Howard, Drawing Ambience: Alvin Boyarsky an the Architectural Association (St. Louis: Mildred Lane Kemper Art Museum, 2014), 33

Autor:
María Álvarez García
Doctorando de la E.T.S.A. de la Universidad de Navarra desde 2013, donde realizo la tesis doctoral sobre experiencias gráficas docentes en la segunda mitad del s. XX, gracias a una Beca de la Asociación de Amigos de la UN. Profesor Ayudante de Análisis de Formas en primer curso. MA History&Critical Thinking (Architectural Association, Londres 2012). Arquitecto (Universidad de Navarra, 2011). Actualmente me encuentro en Londres completando la investigación doctoral. 

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