Por encima del seto

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Workman trim the Great Green Wall, a 36-foot tall yew hedge encircling Oakley Hall. The hedge was planted in 1720 by the first Earl of Bathurst. Near Cirencester, England, August 14, 1962. Fuente: imgur.com

Hace unas semanas que finalizó el V Foro Arquia Próxima 2016 bajo el lema “Futuro Imperfecto”, cuyo objetivo era “iniciar una reflexión que permita encarar la profesión con resistencia y sin melancolía”. A tenor del nivel y calidad de las 24 obras seleccionadas de entre más de 700 presentadas, puede decirse que sí se ha cumplido y se ha radiografiado buena parte de una generación formada hace 10 años.

Quizás, una de las características que tienen las obras seleccionadas de esta “nueva generación”, es que se trabaja en lo “pequeño” con sólidos fundamentos teóricos, como así constató el propio jurado. Esta necesidad de actuar en lo “pequeño” que sea fruto de la escasez de “grandes” concursos y del coto cerrado que entrañan, no impide que se muestre y aflore el “hecho arquitectónico en todo su valor”.

Esta actitud ante la situación actual, como bien se apuntó durante el debate y las presentaciones, tiene múltiples caminos, no siendo ninguno mejor o peor, si no oportunidades abiertas y por explorar. Caminos que van desde la postura de “actuar en el vacío”, pasando por editoriales, blogs, planes “urbanísticos”, rehabilitaciones, reformas, etc. hasta el pequeño mecanismo cotidiano como la “Persiana Barcelona” (no dejen de revisar las 24 obras seleccionadas).

Este repensado objeto común es fruto de un trabajo de I+D+I (sí, aunque parezca mentira y no sea lo habitual hay profesionales que se dedican a ello) consigue solucionar un problema inmediato a escala urbana, fue el ganador de esta edición.

En algún momento del debate, se llegó a recordar que la reforma de un baño, es una oportunidad y por tanto

¡No hay proyecto pequeño!

Todas las obras tienen esa capacidad de transformar y mejorar el entorno (ya sea físico o virtual) trascendiendo el propio valor que tiene por sí mismo el propio objeto “construido”, y eso sí es arquitectura de la buena.

El futuro nos dirá si fueron simples modas pasajeras (que no lo parece) o sendas por las que desarrollar una mejor arquitectura.

Habrá pues que estar atento y mirar por encima del seto

Quizás por poner alguna pega, al evento fue la poca afluencia de estudiantes, a pesar de contar con una escuela de Arquitectura a escasa distancia del paraninfo donde se celebraba el Foro. Una oportunidad perdida de acercarse y conocer a unos profesionales que trabajan en una realidad palpable y alejada de los grandes estudios y nombres de la arquitectura. Ya no sólo de los seleccionados, sino del propio jurado (muy cercano no sólo generacionalmente) que siempre estuvo predispuesto al debate e intercambio.

Ese intercambio de impresiones que se producen en los corrillos posteriores es uno de las virtudes, a mi modo de ver, de este tipo de eventos y que acerca a los más jóvenes al mundo de la arquitectura. Estos diálogos distendidos favorecen salir al alumnado de la burbuja que se produce en las propias escuelas y que, luego, la cruda realidad pincha sin compasión.

Autor:
Alberto Alonso
Arquitecto autónomo y no colegiado, que compagina como editor en @veredes

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