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Arquitectura e industrialización.  La colisión de la arquitectura con la crisis de la vivienda, el auge de los datos y la tecnología

Ilustración de Paul Hoppe para NY Times

Ilustración de Paul Hoppe para NY Times

 

“There isn’t a bank, corporation, government or NGO who’s going to be able to do it if we treat citizens only as consumers”

Robert Neuwirth

 

Al comenzar el título de este post debo reconocer que siempre me inclino a rememorar sugerentes imágenes de Buckminster Fuller, Prouve, Cedric Price, etc. para ilustrar la íntima relación entre arquitectura, innovación e industria.  Sin embargo aunque la contribución de todos estos autores significaron importantes hitos para la arquitectura, no son comparables a los que el concepto de industrialización provocó en el desarrollo de la arquitectura durante el siglo XX.

Como ya se han encargado de demostrar teóricos como Gideon, Tafuri o Frampton, la revolución industrial transformó la arquitectura de principios de siglo dando lugar a la arquitectura contemporánea.  Durante este proceso se modificaron las técnicas constructivas, la ciudad tradicional saltó por los aires con la aparición del automóvil, el alumbrado público o las nuevas comunicaciones, y, sobre todo, el desarrollo de un espíritu innovador y experimental abrió el camino de las escuelas técnicas especializadas.

 

Durante décadas hemos vivido atados a una forma de pensar de la era industrial que separaba el trabajo técnico de la cadena de producción y determinaba en muchos casos que las únicas personas capaces producir ciudad eran las que ostentaban el poder desde la iniciativa pública o desde grandes corporaciones.

La tecnología de la que disponemos hoy día, que va más allá de las populares redes sociales, invita a los ciudadanos a dar el salto de consumidores a productores o “prosumidores”.  Los sistemas de control numérico computerizado, el diseño asistido por ordenador o las nuevas formas de aprendizaje y auto-organización aprehendidas del comportamiento de los programadores informáticos en el desarrollo de software libre, obligan a la arquitectura a dar un paso hacia delante en la definición de su rol dentro de la sociedad.

Los arquitectos somos realmente buenos a la hora de desarrollar soluciones innovadoras, modelar estrategias o resolver problemas complejos y, por tanto, no debemos temer este cambio de paradigma obsesionados con la idea de producir edificios como objeto de consumo.  A diferencia de lo que podría parecer, proyectos como Wikihouse, Architecture for humanity, Open Architecture Network o la impresión de una vivienda, no difieren de los libros-patrón para la producción de viviendas a precios razonables que se hicieron populares a principios del siglo pasado. En ambos casos el conocimiento compartido, la tecnología y la autoconstrucción son los pilares de una apuesta que contó con un notable éxito mediático y social.

 

Los desafíos a los que nos enfrentamos -¿cómo planificar ciudades desarrolladas directamente por los ciudadanos?, ¿cómo abordar los datos que nos proporcionan hoy día nuestras ciudades?- y la velocidad a la que se producen –aún estamos digiriendo la impresión en 3D cuando ya surgen proyectos de impresión en 4Dponen a la arquitectura en el centro de un escenario complejo en el cual debemos de proponer respuestas sin eludir ningún tipo de debate.

La crisis del modelo crecimiento, la tecnología y una mayor conciencia medioambiental suponen los pilares una nueva sociedad en ciernes sobre la que se intuyen no pocas interrogantes.  En mi opinión, desde la arquitectura debemos hacer un esfuerzo por contribuir a dar solución a estas incógnitas aportando innovación, rigor técnico y vocación social si no queremos acabar siendo parte del problema.

 

Algunas referencias que podrían interesar:

Alastair Parvin. Architecture for the people by the people

Nicolas Negroponte. A 30 years histoy of future

Cameron Sinclair.  Open Architectures Network

Robert Neuwirth. Shadow Cities: A billion Squatters, A New Urban World

Marcin Jakubowski, Open-sourced blueprints for civilization

Skylar Tibbits, Digital logic as heuristic for physical self-guide-assembly

Zef Hemel. The WikiCity: Building buy-in at the planning stage.

Autor:
Daniel Ayala Serrano, architect and urban planner connecting Tech, Cities & Gov. Consultan in Urban Projects.
  • Miguel
    Miguel - 22 julio, 2014, 18:01

    El blog de arquia se va a convertir en un lugar aburrido si seguimos estando todos tan de acuerdo ;), pero más allá de la broma, y de tener que preguntar a qué se refiere la cita inicial con it, lo que abres es un tema que me parece crucial:
    Creo que la poca arquitectura que se está produciendo en estos momentos en esta línea, está acercándose demasiado a lo tecnológico (que no sabe aprovechar realmente porque no es su campo), y alejándose de los afectos, efectos y relaciones que lo tecnológico, que debería ser manejado por tecnólogos, tiene para lo arquitectónico.
    Resumiendo, transdisciplinariedad, pero cada uno en lo suyo colaborando y haciéndonos crecer.
    Como hemos discutido tantas veces: no se trata de que los arquitectos nos convirtamos en programadores, que es lo que está pasando ahora. Se trata de que entendamos y sepamos aprovechar el potencial que la programación (por ejemplo) pone a nuestro alcance para incrementar el potencial de nuestra arquitectura.

    • Daniel Ayala - 23 julio, 2014, 15:33

      Gracias por tu comentario Miguel, el “it” básicamente es construir su relación con el mundo que le rodea. A mi juicio creo que en muchas propuestas desde nuestra profesión estamos viendo precisamente eso, una adaptación a unas nuevas reglas de juego.

      Lo que intento poner de manifiesto es justamente lo transversal de nuestra formación y la necesidad de reclamar esa naturaleza en todos y cada uno de los debates que sobre ciudad, movilidad, eficiencia energética, etc se están planteando. Para mí, esta profesión combina rigor técnico y vocación de servicio social y creo que esas cualidades son más que necesarias en la coyuntura actual donde el rigor de los datos interpretados por otras disciplinas comienza a causar cierto distanciamiento. Por tanto, creo que como dices, lo que hoy se nos exige no pasa tanto por hacernos programadores, sino por ser capaces de crear valor y de aportar soluciones a los problemas actuales.

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